domingo, 9 de septiembre de 2018

Galería Forográfica: Capturar la esencia de las cosas…


Explorar la naturaleza humana. Uno de los conceptos que más me atrae. Fuera de todos esos conceptos filosóficos y de la psicología que alguna vez nos enseñaron, nuestra naturaleza humana define nuestras circunstancias de vida.


Define lo que buscamos. Pero al definirlo nos expone ante una realidad. No una mera representación visual o artística. Una realidad.

Desolación, pobreza, educación, familia y otros que se perciben en segundos y de cierto modo se convierten a través del lente fotográfico en una evidencia real en medio de la hipocresía política que mira hacia al otro lado.


Los ignora porque la naturaleza política es así. Para ellos es una población inexistente que no tiene pertinencia en un mundo totalmente distinto y opuesto.

Una ciudad que brillaba en la medida que el tiempo ha transcurrido se ha visto despoblada, atacada por la violencia y la falta de recursos y empleo.


Por eso que la fotografía de las calles es tan importante.

Es establecer una conexión que no existe en los Centros Comerciales, en las áreas donde fluye el capital o en lugares en donde la gente que camina vive otro Puerto Rico.

Hace poco tuve que realizar unas gestiones en un centro cerca del área de Buchanan. Era un complejo con dos edificaciones impresionantes.

El estacionamiento nada más era casi impagable. Pero más impresionante fue ver un público que pertenece a otro universo. Era como estar en otro País.

Cuando los observas detenidamente, son corillos de seres cuyo principal objetivo en la vida es la apariencia, el dinero y el status social.

No hay nada más.

Pertenecen a otros espacios y son parte de otra sintonía de vida. La misma que rechaza la humildad y la compasión. 

Se esconden en sus trajes con corbata como diría Facundo — para esconder el miedo y lo ajeno.

Pero ese no es mi mundo.

El mío es más sencillo.


Mi universo fotográfico es la gente y sus alrededores. Captar el alma y sus circunstancias. 

Aprender a ser la conciencia y elevar mis pasos para aprender que cada rincón que piso es poderoso y tiene su magia.

Aun así no todo en esa jornada suele ser fácil. Muchas veces recibes el rechazo. A veces tratan de intimidarte o te gritan que no quieren fotografías.

Pero a pesar de ello trato de contenerme y esperar. Hay veces que definitivamente es arriesgado.

Pero al lograr el propósito de nuestro camino la satisfacción es increíble.

Cargo dos cámaras en la mochila. Una compacta y otro mucho más grande y pesada.

Son equipos viejos, descontinuados. 

Pero así de viejos, me conocen y se atemperan a mi realidad. A lo que busco como artista.

Con ellos he  aprendido a entender lo que veo. No meramente a mirar. Comprender que lejos de mi residencia hay lugares que se descomponen con el tiempo.


Que llevan  una carga existencial muy dura. No encajan en una sociedad digital.

Te dicen aquellos que son contemporáneos conmigo de cómo se las buscaban cuando jóvenes. Hoy deambulan por las calles sin recursos y enfermos.

Ciertamente el gobierno no lo puede hacer todo.

Pero en momentos en que sí habían los recursos nunca hicieron nada y permitieron que una Ciudad que prosperaba muriera lentamente.

Y mientras agoniza, políticos pretenden conmemorar huracanes y obtener reconocimientos y premios fuera de Puerto Rico mientras su casa se desintegra a pasos agigantados.

Esas son las ironías de la vida…

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