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2/15/2026

Trágicamente famosos en el mundo civilizado


Imagen de Mujer, Micrófono y Protesta. De uso gratuito. Antonio Cansino / Pixabay


Ernesto Sábato, en el prólogo del informe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), de septiembre de 1984, conocido como “Nunca Más”, al expresarse acerca de la dictadura militar instaurada desde 1976 en Argentina, dijo que esta contó “con el poderío y la impunidad del Estado absoluto, secuestrando, torturando y asesinando a miles de seres humanos”(Sábato, 1984).

Dentro de una sorpresiva ironía hemos sido testigos de dos asesinatos perpetrados por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE por sus siglas in inglés). No de inmigrantes sino de dos ciudadanos norteamericanos a plena luz del día. Ante la impunidad oficial que se desprende de la narrativa oficial es evidente que estamos en presencia de la evolución de un régimen que vive al amparo de tácticas represivas que han intentado destruir la libertad ciudadana y en este caso: la vida humana.

Un estado de derecho que a pesar de las excusas para seducir a sus fanáticos, albergar estrategias de conspiración como escudo no han podido esconder la verdad y mucho menos desvincularse de los hechos que han capturado toda la atención global. En ese sentido, poco a poco se ha instituido otra fuente, otra visibilidad socio política que sin duda le ha dejado claro al mundo que hechos como estos los “han hecho trágicamente famosos en el mundo civilizado” (Sábato, 1984).

Un estigma que se acelera gradualmente ante todo el marco neo político de una nación que ha puesto en entredicho los valores y los derechos humanos de cada cual. Los aranceles, la incursión del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE por sus siglas in inglés) y todo el precedente histórico que lo precede es mucho más que un cintilo de evidencia ante una destrucción social que vemos a diario en los medios nacionales.

No podemos olvidar las posturas del presidente norteamericano sobre ciertas naciones hermanas como por ejemplo Canadá, Europa y obviamente su inserción en Venezuela lo que ha sido evidente. Por su parte la reacción republicana en su mayoría ha sido defender sus ataques verbales en las redes sociales, excusándolo de cualquier vínculo de índole racial.

Cientos de años atrás familias y comunidades negras en Estados Unidos sufrieron los ataques más violentos por parte del gobierno, oficiales y comunidades racistas asesinando y torturando a mansalva a personas por el solo hecho de ser negros.

Del mismo modo, esta administración con la excusa del “Woke”  atacan constantemente a homosexuales, personas transexuales o de cualquier otra raza o nacionalidad que implique una amenaza a sus estilos de vida dentro de lo que ellos definen como la periferia o normativa social estadounidense.

Sin dejar escapar el acoso continuo a la inmigración, la destrucción de programas sociales para jóvenes y adultos (DACA) y el asecho a países con la demagogia y amenaza en tarifas, penalidades y ausencia de tratados que anteriormente formaban parte de una filosofía de paz global a través de occidente.

El documental de VICE sobre Charlottesville nos enseñó que la lucha por los derechos civiles apenas comienza y que dichas afirmaciones en contra del color de la piel están tan latentes en esta administración como en una época que equivocadamente pensamos que jamás se repetiría. Es como si volviéramos a visitar la era de la segregación.

Vemos continuamente los visuales de mujeres blancas acosando a personas de otra raza o nacionalidad con amenazas y hasta a punta de pistola por el hecho de ser diferentes. Seducidas por un discurso racial que toca la fibra de una filosofía fascista con la única pretensión de hacerle entender al mundo que Norteamérica es para los norteamericanos de la misma forma que Hitler quería Alemania para los alemanes.

Vemos a diario vídeos que nos exponen ante una conmoción social, encuentros civiles frente a un estilo de administración que sin duda ha inundado las calles de mercenarios paramilitares con la excusa de restablecer el orden.

Atacan a manifestantes con gases lacrimógenos, veteranos, quienes han recibido a maltrato a golpes y gases en la cara sin dejar a un lado los actos violentos en contra de mujeres, periodistas y otros profesionales que injustamente han perdido la vida.

Con esa misma excusa de evitar el traspaso o ataque a instalaciones federales lo cierto es que el entuerto norteamericano ha descartado el avance humanitario y por el contrario le ha dado la espalda a la desigualdad social, la pobreza y cuando se trata sobre el acoso de oficiales armados a comunidades negras e hispanas miran hacia el otro lado o defienden a sus oficiales.

Ante ello, el pueblo estadounidense debe estar unido para hacerle frente y rechazar esas posturas de fuerza y de una administración que pretende obligar a los sectores que lo rechazan, sean esclavos cautivos de sus expresiones y por ende de sus consecuencias.

Referencia

Sábato, E. (1984). Nunca Más. Argentina: CONADEP.

 

1/31/2026

“Pensé en cerrar el blog, pero entendí que aún tiene algo que decir —y yo también.”



 


José Carlo Burgos


“The Benefit of discipline in m eyes has always been that through discipline I get things done”— Joe Rogan Experience

 

Llevar a cabo este proceso es complejo, requiere tiempo y esfuerzo. Un proceso en el que la comunicación a pesar de ser un instrumento presto para disipar aquello que nos estremece o nos toca de cerca, en la realidad no alcanza las expectativas financieras trazadas.

Por lo que culpamos a la plataforma, las redes sociales o cualquier ámbito colateral que nos justifique a pesar de que sabemos muy dentro de nuestro ser que la culpa es nuestra. La ausencia de una disciplina firme y constante, la falta de seguimiento y el mantenimiento errático con esta plataforma nos ha provocado un sentido en el que finalmente justifique el cancelar nuestros objetivos. Por eso hace algún tiempo decidimos colgar los guantes.

Para nosotros, la remuneración económica se debía transformar en el campo principal, el objetivo más grande y el propósito de este espacio. Pero a pesar de su importancia, de cierto modo habíamos perdido el rumbo. Habíamos comenzado un proceso depresivo, sin deseos de lucha y mucho menos un sentido para evolucionar o escribir cualquier cosa.

No obstante, con el paso del tiempo decidimos hacer un alto. Reconciliamos nuestros haberes dentro de un solo propósito. Un propósito de vida. Una luz al final del túnel. Una esperanza para continuar. 

Continuar con nuestra voz y con nuestro estilo. Un desafío de comunicación que nos permitiría expresarnos y de paso tener la certeza de que nuestras palabras puedan servirles a otros para levantarse.

En ese sentido hemos reencontrado cierta disciplina, como afirma Rogan. Una que pueda materializar nuestras estrategias de comunicación para emprender otro acercamiento literario sin obviar las áreas técnicas que habíamos menospreciado y por ende se habían oxidado para procesar un cambio verdadero. 

El que esto se traduzca o no en dinero en estos momentos es secundario. Primero está nuestra voz. Un instrumento, un lenguaje escrito que hoy está frente a un mar de circunstancias que copan diariamente la información acerca de lo que sucede dentro y fuera de nuestro territorio. 

Una voz que pueda instrumentar no tan solo una opinión sino un modo de ser, vida y lenguaje y que de algún modo provea una sintonía con nuestros semejantes. Bajo esos preceptos hemos decidido continuar con esta plataforma. 

Eso es lo correcto. Rendirse no es opción. Sabemos que vivimos en un mundo, un universo puertorriqueño que cada día enfrenta numerosos desafíos. Y fuera de nuestro territorio, lo que hemos visto a través de los dispositivos electrónicos con respecto a Norteamérica nos obliga a repensar cuál o cuáles deberían ser nuestras posturas.

Al finalizar este cúmulo de ideas, quisiéramos agradecerles el tiempo que le nos dedican y si de algún modo alguna de ellas ha tenido un cauce dentro de sus pensamientos e ideas, entonces nuestro trabajo más allá de nuestra individualidad tiene un verdadero sentido de existencia que nos motiva y nos ayuda a seguir adelante.

7/30/2025

GRACIAS POR TODO: CIERRE DE ESTE BLOG

 


Luego de muchos años de esfuerzo, reflexiones compartidas y publicaciones que nacieron de una profunda inquietud personal y social, ha llegado el momento de cerrar este capítulo. Un capítulo en mi vida que se fortaleció lentamente máxime dentro de un espectro político que hoy está presente en nuestras vidas como si fuera una amenaza continua.

Blogger se transformó en un espacio en el que expresar mis ideas, denunciar ciertas injusticias al igual que compartir mi arte o mi pensamiento crítico, fue sin duda un compromiso de vida. Aunque el alcance no haya sido el que en algún momento soñé, ciertamente cada palabra y cada verbo tuvo la intención y el propósito de exponer cada expresión a tono con mis principios y la responsabilidad que eso conlleva.

Reconozco que, a nivel de monetización, la plataforma y sus sistemas no ofrecieron una vía sostenible. No obstante, más allá de lo económico, lo que realmente valoro es el aprendizaje y el ejercicio de expresión que este espacio me permitió.

Agradezco de corazón a todos los que me acompañaron en este trayecto, a quienes se detuvieron a leer, comentar o compartir. En especial, le agradezco a Lebasi Lebam, cuya presencia constante y generosa significó más de lo que las palabras pueden expresar. También a todos los que, en silencio o con voz, apoyaron este esfuerzo: gracias por estar ahí.

En los próximos días, realizaré una copia de seguridad de este contenido a través de Google Takeout y procederé a cerrar el blog. En ese sentido les puedo decir que mi camino sigue por otras rutas. Este no es un final, sino una pausa necesaria para continuar creando desde otros espacios, tal vez con otros medios… pero con renovada energía.

Gracias por haber estado conmigo y haberme apoyado!

JC

3/08/2025

El Partido Demócrata: atrapado, derrotado y sin rumbo


 

El reto del Partido Demócrata

Los precedentes son decisivos. En un momento en el que la estructura política estadounidense enfrenta una redefinición impulsada por fuerzas que desafían los principios de la convivencia ciudadana, estos son imprescindibles. Un ejemplo de ello fue el desastre en los sistemas de votación durante las primarias de Iowa, que evidenció la incapacidad del Partido Demócrata para modernizar sus tecnologías y garantizar un proceso electoral confiable. Desde 2016, el partido no ha logrado sobreponerse a estos fallos, lo que ha debilitado su credibilidad.

Es preocupante haber mantenido, en aquel entonces, a los candidatos en una incertidumbre total mientras disputaban la ruta a la presidencia. Ese episodio le brindó municiones a Donald Trump, quien ha sabido capitalizar cada error de sus oponentes para fortalecer su discurso y afianzar su base de apoyo.

A lo largo de los últimos ciclos electorales, hemos visto una dinámica donde candidatos prometedores han perdido fuerza ante un escenario político cada vez más polarizado. En las primarias de 2020, por ejemplo, una amplia lista de aspirantes se redujo rápidamente hasta dejar a figuras como Joe Biden, Bernie Sanders y Elizabeth Warren. Sin embargo, la falta de un liderazgo sólido y una estrategia unificada debilitó la posición demócrata frente a un Trump que, pese a sus controversias, logró consolidar su narrativa de resistencia contra el "establishment".

La entrada de Mike Bloomberg en aquella contienda demostró que ni siquiera una inversión multimillonaria en publicidad política pudo sustituir el carisma y la presencia de un líder fuerte. Un verdadero líder no necesita cifras exorbitantes en campañas para imponer su mensaje; su sola presencia debe ser capaz de estremecer el entorno político. Bloomberg, con toda su fortuna, no logró desafiar el dominio narrativo de Trump.

Hoy, en un escenario donde Trump sigue siendo una figura central en la política estadounidense, el Partido Demócrata se enfrenta a un reto aún mayor. La incapacidad para capitalizar los errores del expresidente, así como la falta de una estrategia clara y unificada, ha permitido que su retórica continúe resonando con gran parte del electorado. Cada intento del Partido Demócrata por exponer las ilegalidades y fallos de la administración republicana ha quedado en gran medida desdibujado ante una narrativa que lo presenta como un grupo desesperado por recuperar el poder a cualquier costo.

Mientras Trump y sus aliados manejan la verdad y la mentira de forma intuitiva y efectiva, el Partido Demócrata parece atrapado en una estrategia poco contundente. Sin una figura líder que canalice de manera efectiva la oposición a la ultraderecha, el partido corre el riesgo de perder relevancia en un momento crítico para la democracia estadounidense.

La pregunta es inevitable: ¿Cuál será la respuesta del Partido Demócrata? ¿Dónde están las voces que en otro momento representaron su fuerza, como los Obama o Hillary Clinton? Más allá de figuras como Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez, el partido necesita urgentemente un liderazgo claro, audaz y dispuesto a enfrentar de frente la crisis política actual.

El tiempo se acorta, y las consecuencias de una presidencia que socava la institucionalidad pueden ser aún más profundas de lo que imaginamos. Si el Partido Demócrata no logra unificar su mensaje y presentar una alternativa fuerte, podría quedar atrapado en un ciclo de derrotas que marcarán el futuro político de Estados Unidos por décadas.

3/06/2025

La depresión no es el fin: podemos luchar


 

La devastación que hemos vivido en los últimos tiempos ha calado hondo en nuestra psiquis colectiva. Los despidos inmisericordes, el derrumbe del estado administrativo de una manera cruel e inusitada, y la burla descarada de los oligarcas que se han afianzado en las esferas del poder norteamericano han creado un caldo de cultivo para una depresión monumental. Nos han arrebatado mucho más que la estabilidad: nos han despojado de certezas, de seguridades, de la confianza en un futuro mejor. En este panorama desolador, la depresión se convierte en un enemigo silencioso, invisible, pero devastador. Sin embargo, no es el final del camino. Podemos luchar contra ella.


En mi época, se conocía muy poco sobre la depresión. Era un tema tabú, algo que no se mencionaba en la comunidad, donde los aspectos psicológicos quedaban relegados a un segundo plano. La depresión no se manifiesta como una enfermedad común, no tiene síntomas visibles en el cuerpo, pero se siente en cada fibra del alma. Se desliza en silencio, suma y resta nuestras fuerzas sin que nos demos cuenta.


De pronto, te miras al espejo y el mundo se desmorona en cámara lenta. Como una torre de fichas de dominó, donde basta retirar una sola para que todo se venga abajo, dejando apenas una en pie.


Para el artista, la depresión es paradójica. En algunos casos, se convierte en una fuente de inspiración. Aunque puede ser un peso insoportable, la expresión artística se transforma en un antídoto, en un mecanismo de resistencia.


Es una sensación de soledad aún rodeado de gente. No hay puentes, no hay escaleras que nos unan. La comunicación se quiebra, las palabras mueren en el camino. El temor al fracaso nos persigue, y en el artista, este miedo es doblemente trágico. La angustia de ser malinterpretado, de no ser comprendido por los propios pares, por la familia o por los compañeros de trabajo, es un peso que pocos pueden entender.


El rechazo, la burla, el acoso y el aislamiento pueden empujarnos al abismo. Una caída que nos lleva a buscar refugio en vicios que solo agravan el vacío: el alcohol, las drogas... Pero nada de eso funciona. La embriaguez momentánea solo deja un desierto emocional cuando el efecto desaparece.


¿Y entonces, qué hacemos?


He encontrado un camino. La ansiedad siempre estará latente, pero cuando aprendemos a racionalizarla, podemos desarrollar herramientas de defensa. Son soldados del espíritu que nacen del miedo y la inseguridad, pero florecen en la conciencia para ofrecernos alternativas.


He aprendido a leer a las personas, a identificar a los arrogantes que se creen superiores, a los que no pueden contener su ego. No se trata de jugar con los demás, sino de comprender sus estrategias y protegernos. Hay quienes se ocultan tras una falsa simpatía o una religiosidad oportunista, pero al final, sus intenciones se revelan. Si no somos cuidadosos, su toxicidad puede arrastrarnos a una depresión severa. La clave es advertir sus movimientos y aprender a esquivar sus golpes.


A veces nos equivocamos. Somos humanos y cometemos errores. Hay situaciones que requieren ayuda profesional, apoyo, incluso tratamiento médico. Yo he necesitado ayuda en momentos difíciles, y reconocerlo no me hace débil. Al contrario, me ha permitido encontrar mis propias armas para defenderme en este mundo hostil.


Tengo la fortuna de contar con una esposa que es mi mejor amiga desde hace décadas, unos hijos que me respetan y me admiran, y un hogar en donde encuentro un refugio. Ese es mi tesoro. Y la oración. En mis momentos más oscuros, recurro a ese ser supremo que me da la claridad que necesito para seguir adelante. Cada mañana, le pido lo mismo que me enseñó un viejo amigo del caserío: "entendimiento".


Salir de la depresión no es fácil, pero hay luz al final del túnel. Es posible encontrar claridad, inyectar en el espíritu fe y esperanza. En medio de las aves de rapiña, debemos tener nuestras armas listas para defendernos con mesura y respeto.


Como dice Eddie Dee en "Sácame el guante de la cara":


"Si de algo soy culpable, es vivir sin importar lo que la gente hable."


3/05/2025

En qué lado estamos

 



 ¿Cuál es el lado correcto de la historia?


¿Del lado del acoso y la burla? Una ruta que se aparta repetidamente de los principios básicos y morales de un buen gobierno? ¿Del lado que atesora las expresiones fuertes, racistas y desafortunadas que inciden en el menosprecio de sus contrincantes o sus semejantes?¿Del lado del chantaje arancelario y del acoso político?


O por el contrario, estamos del lado del amor, la paz y la compasión. Ese mismo lado sobre el cual se expresó Jacinda Ardern cuando fue solidaria con las víctimas del ataque a la mezquita, condenando el odio racial y el extremismo. Fue el lado en que dicha Nación en tan solo días tomó acciones concretas con respecto a las armas de fuego convirtiéndose en un ejemplo ante el mundo.


Ese es el lado correcto.


¿Acaso estamos del lado donde se esconden las verdaderas intenciones de una administración que promulga un odio incipiente ante la inmigración? ¿De un estado de gobierno que se burla de una Congresista que siendo tan joven ha penetrado y amenaza con su voz y su conciencia los cimientos de aquellos estilos políticos cuya corrupción es evidente?


Ese es el lado de la estafa, y de las expresiones repetitivas hacia Alexandria Ocasio Cortez, con la única intención de desacreditar su bagaje y sus antecedentes. Es el lado de la mediocridad intelectual que mantiene secuestrado un colectivo y le ha usurpado sus valores con ponencias y malas palabras en podios acelerando una retórica proclamada a base de un clima violento y desestabilizador.


Debe saber el Presidente que no estamos de ese lado. Ese es el lado incorrecto de la historia. Es el lado donde se esconde la verdad. Es el lado de las armas, el que propicia una pantalla financiera que se desmorona poco a poco. Es precisamente el lado que le hace reverencia a los estados totalitarios cuya filosofía populista es tan solo una expresión demagógica para esconder la realidad de un sistema fascista y opresor.


Ese es el lado oscuro. El lado de la violencia desmedida. El lado de las palabras que instigan la conciencia de algunos para cometer actos de lesa humanidad. Es el lado de una administración que no reconoce los derechos de aquellos que son diferentes. Y es el lado que justifica el acoso y los manejos bochornosos hacia mujeres dejando entrever como si fuesen habladurías de pasillo.


Implica además estar de acuerdo con la inserción de un estado de derecho que ha terminado con la vida laboral de decenas de miles de empleados federales. Y si bien el despido es trágico, catalogar a estos funcionarios como gusanos y comparecer públicamente como lo ha hecho Elon Musk con una sierra de mano ante el amparo de un anti héroe recortando la supuesta grasa del gobierno es realmente mortal.


De hecho, según reportó recientemente Telemundo, “El gobierno del presidente estadounidense Donald Trump anunció que está eliminando 2,000 puestos en la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés) y colocando bajo licencia a casi todos sus demás empleados en el extranjero.”


USAID, ”fundada por ley en 1961, distribuye anualmente miles de millones de dólares en todo el mundo para ayudar a aliviar la pobreza, tratar enfermedades y responder a hambrunas y desastres naturales. También promueve la construcción y el desarrollo de la democracia mediante el apoyo a organizaciones no gubernamentales, medios de comunicación independientes e iniciativas sociales.” (Hansler and Kent).


Estar del lado correcto de la historia es todo lo opuesto a esta presidencia. Es estar en contra de una filosofía y estrategia de gobierno que se alimenta del odio racial cuyos miembros más cercanos pertenecen a esa grupo oligárquico que ha tomado el control de la administración y por ende, del futuro de cientos de miles de seres humanos. Y eso, sin mencionar los aranceles.


Con el tiempo, la historia le pedirá cuentas a él y a su administración. Su propio destino hará lo propio y la divinidad que observa todo lo que acontece. En ese momento estoy totalmente seguro que se hará justicia.


Hansler, Jennifer, and Lauren Kent. “El desmantelamiento de USAID podría costar miles de empleos estadounidenses | CNN.” CNN en Español, 4 February 2025, https://cnnespanol.cnn.com/2025/02/04/eeuu/desmantelamiento-usaid-miles-empleos-trax. Accessed 5 March 2025.


2/26/2025

El abuso de poder y la desinformación erosionan la libertad de prensa


En 2017, durante los Golden Globes, Meryl Streep pronunció un discurso que hoy, casi una década después, sigue resonando con fuerza:


"And this instinct to humiliate, when it’s modeled by someone in the public platform, by someone powerful, it filters down to everybody’s life, because it kind of gives permission for other people to do the same thing. Disrespect invites disrespect. Violence incites violence. When the powerful use their position to bully others, we all lose."


Sus palabras advertían sobre los efectos de la humillación y el abuso de poder en el ámbito público, una reflexión que cobra aún más sentido al analizar el trato que han recibido periodistas como Cecilia Vega, corresponsal de la Casa Blanca para ABC News, o la Dra. Christine Blasey Ford, quien enfrentó el escarnio público por su testimonio en una audiencia de alto perfil.


Casi una década atrás, Cecilia Vega, corresponsal de la Casa Blanca para ABC News, fue víctima del desprecio público de un presidente que se ha caracterizado por su hostilidad hacia la prensa. Su caso no fue aislado. En ese mismo periodo, la Dra. Christine Blasey Ford también fue ridiculizada durante un mitin político del entonces presidente, quien cínicamente menospreció su testimonio.


"I know you're not thinking, you never do."


Esa fue la expresión de Donald Trump dirigida a Cecilia Vega cuando intentaba formularle una pregunta en una conferencia de prensa. Un ataque directo, gratuito, que expone su desprecio hacia el ejercicio del periodismo.


No soy periodista, pero respeto profundamente la profesión. He visto a muchos de sus exponentes arriesgar sus vidas en defensa de la verdad. Desde su lanzamiento como candidato en 2016, el ataque de Trump contra la prensa ha sido incesante. Su estrategia no responde a una visión política, sino a una herramienta de control para desviar el escrutinio sobre su administración.


Para la prensa honesta, la que no disfraza ni tergiversa la verdad, este ataque representa un reto de vida. Para la nación, significa un peligro latente cuando la figura con más poder la deslegitima sistemáticamente. En su discurso, Trump ha construido la narrativa de que la única prensa válida es la que no lo cuestiona, aquella que opera con fundamentos extremistas y que apela a una audiencia cautiva, dispuesta a aceptar sin reparos cualquier teoría de conspiración que refuerce su doctrina.


Esta prensa vendida al mejor postor ha cedido su dignidad para mantener su influencia. En el proceso, ha impulsado narrativas peligrosas que erosionan los pilares de la democracia. Y es que, trágicamente, estas teorías han dejado de ser simples desvaríos para convertirse en dogmas inamovibles para una parte significativa de la población.


Lo que ocurrió con la Dra. Ford es solo un recordatorio de un modo político que no ha cambiado y que hoy se recrudece. Vivimos en una era donde la desinformación y el fanatismo han desplazado al pensamiento crítico. Cuando analizamos países de primer orden, supuestamente civilizados, imaginamos un compromiso con las libertades individuales, los derechos humanos y una prensa libre. Sin embargo, en Estados Unidos, el trato a la prensa sugiere un deterioro preocupante de estos valores.


Recordemos el intercambio entre Jim Acosta, periodista de CNN, y Trump en 2016. En un acto sin precedentes, la Casa Blanca le revocó su credencial de acceso. Durante numerosas conferencias de prensa, se le ordenó callar, se le interrumpió, y en un episodio particularmente vergonzoso, se le arrebató el micrófono.


El mensaje era claro: la administración Trump no tolera la verdad ni la libertad de expresión. Su legado es el de una política basada en una visión distorsionada del poder, donde la burla y el menosprecio son armas para desmantelar el discurso crítico. Y cuando una sociedad normaliza estas conductas, la democracia se resquebraja.


Es imposible ignorar que, entre los defensores de esta presidencia, figuran individuos como Alex Jones (InfoWars), Steve Bannon (Breitbart News) y Ann Coulter, todos promotores de una agenda extremista que desprecia las minorías y se sostiene sobre informaciones tergiversadas. Su discurso no solo manipula la opinión pública, sino que fractura a la nación en un conflicto ideológico sin precedentes.


No se trata de ser "políticamente correctos". Se trata de proteger un sistema de gobierno que respete la verdad y preserve el rol histórico del periodismo como contrapeso del poder.


Bajo el amparo de una religiosidad hipócrita, esta administración ha intensificado su ataque contra la diversidad y la comunidad hispana. Ha fomentado una retórica divisiva que ha llevado a más del 30% de la población a creer que el periodismo es el enemigo, cuando en realidad es uno de los últimos bastiones contra la injusticia y la corrupción.


El fin justifica los medios en esta presidencia, y la prueba está en su estructura de poder: una maquinaria calculada que explotó cada grieta del sistema para instalar un modelo que socava la democracia. El resultado es un país más dividido que nunca, donde la verdad es una víctima más del juego político.


 

Trágicamente famosos en el mundo civilizado

Imagen de Mujer, Micrófono y Protesta. De uso gratuito.  Antonio Cansino  /   Pixabay Ernesto Sábato , en el prólogo del informe de la Comis...