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10/17/2020

El comentario del presidente



He decidido traer este artículo o entrevista de Times por Olivia B. Waxman a la autora Kathleen Belew, faltando tan poco para las elecciones teniendo en cuenta la pertinencia de los comentarios del presidente y el eco ensordecedor en grupos de extrema derecha, quiénes lo apoyan. Es importante saber los precedentes y tener idea sobre qué hablamos cuando nos referimos a la extrema derecha o grupos de poder blanco que operan abiertamente para destruir y oprimir los derechos fundamentales de otros seres humanos.


Durante el pasado y posiblemente único debate presidencial, cuando el moderador Chris Wallace, le preguntó al presidente de Estados Unidos si “estaría dispuesto hoy en la noche, condenar la supremacía blanca y grupos paramilitares y pedirles que bajen la guardia”, para muchos, el presidente hizo todo lo contrario.


“Proud Boys, stand by”, dijo el presidente.

 

Como ha pasado en numerosas ocasiones en su presidencia, Trump intentó retractarse sobre esas expresiones indicándole a periodistas que “no conocía quiénes eran los “Proud Boys”, “pero quiénes quiera que sean, tienen que retroceder”.

 

Sin embargo, miembros de este grupo, “Proud Boys”, interpretaron las expresiones de manera distinta.

 

Dice la autora en las redes sociales, Kathleen Belew, escritora de varios temas incluyendo “Bring the war at home: White Power Movement and Patamilitary America” y quien es profesora de historia en la Universidad de Chicago, que las expresiones del presidente no la tomaron por sorpresa.

 

Lo que expresó el presidente fue un grito similar a un llamado a las armas, en otras palabras “luz verde lo que en esencia podría ser catastrófico”, terminó indicando la escritora.

 

Time habló con la autora sobre dicho grupo y todo lo que está detrás de esa organización. Indicó además que aunque los llamados “Proud Boys” fue el único grupo que se mencionó en el debate, esto es parte de movimientos que desde hace décadas sino generaciones siguen presentes. 


A continuación la entrevista:


Time: ¿Qué está sucediendo en nuestra historia norteamericana cuando grupos como “Proud Boys” comienzan a manifestarse?

 

BELEW: Justo después de la guerra de Vietnam, comenzó una intensa narrativa, la cual expresaba que el gobierno norteamericano traicionó precisamente a los soldados de Vietnam.

 

La extrema derecha utilizó ese discurso como punta de lanza para atraer a un gran sector de individuos que hasta entonces, jamás habían podido unirse o integrarse en una causa común.

 

Les hablo de “Klansman”, “Neo-Nazis”, Radical Tax Resister”, quienes eran seguidores de un culto religioso blanco denominado “Christian Identity” al cual pertenecían separatistas y supremacistas blancos. Todos ellos se unieron a finales de 1970 en lo que se llamó “White-Power Movement”en otras palabras movimiento de poder blanco.

 

 En 1983, en el “Aryan Nation World Congress”, algunas personas reportaron que hubo reuniones en donde activistas decidieron declararle la guerra al gobierno federal. Hubo cambios reales y tácticos luego de dichas reuniones. Estas personas comenzaron a poner su mira apuntando a las infraestructuras y agentes federales.

 

Para ellos en este punto no habría esperanza alguna dentro de cualquier cambio político. 

 

Los cambios que estos militantes querían eran en extremo a tal grado que pensaban que aun dentro de Reagan o cualquier otro ejecutivo político conservador, les sería imposible conseguir o llegar a sus metas.

 

De 1983 en adelante, hablamos de un movimiento que fundamentalmente se oponía a la democracia y a Estados Unidos como Nación. 

 

Cuando este movimiento hablaba de nacionalismo blanco, la nación sobre la cual se expresaban no era Estados Unidos, era la nación Aria. Algo que es fundamentalmente distinto, más violento y radical que el significado normal que la mayoría de la gente tiene.


Sabíamos que esto era algo mucho más violento y radical que cada cual pudiera interpretar sobre el nacionalismo.

 

Durante el periodo entre 1980 y 1990, estos movimientos comenzaron a tratar de transformar o cambiar la cultura con el propósito de atraer grupos más grandes. Uno de los primeros que se sumó fueron los “skinheads”(cabezas rapadas) a finales de los 80’s. 


Mucho más jóvenes que sus otros miembros, los “skinheads” al contrario de los demás, que en su mayoría venían de áreas rurales, llegaban de la ciudad. 


Lo próximo que sucede es la formación de milicias.

 

Time: ¿Cómo usted define milicia en este contexto?

 

BELEW: Aunque no están organizados por militares, lo que quiero decir es que a los efectos de ser paramilitares están caracterizados por uniformes militares, lenguaje militar, armamento, etc. Ellos tienden a estar bien organizados sobre todo en lo que se refiere a su oposición al gobierno federal y el apoyo visceral de poseer armas de fuego.

 

Además, este tipo de milicia de poder blanco le agregaría un montón de cosas, por ejemplo, el supuesto ataque a la tasa de natalidad blanca y cosas por el estilo.

 

A partir de 1990, las armas, es decir el armamento, sus miembros, la gente, el dinero fluyó de esta versión inicial del poder blanco para transformarse en lo que conocemos como milicias.

 

Lo que nos trae a 1995, con el ataque a ciudad de Oklahoma, el cual ha sido calificado como el acto deliberado con mayor número de muertes en territorio norteamericano entre Pearl Harbor y el 9/11.

 

Todavía hoy, la gente no entiende qué fue lo que ocurrió y cuál fue el significado de este acto de violencia. Ese ataque fue el trabajo en conjunto de un movimiento, no uno, en el que varias personas molestas o desafiladas con el sistema lanzaron este acto.

 

Time: ¿Cuál fue el motivo para tener ese edificio en la mira y qué significó para este movimiento de poder blanco?

 

BELEW: Les daba una ventaja dentro de su estructura. Tenía una fachada de cristal, y un lugar en que podían estacionar un camión. Como también, tenía muchos empleados del gobierno federal lo que implica que fue un ataque al gobierno federal.

 

Poco después de este ataque en la ciudad de Oklahoma, la milicia comenzó  a hacerse notar, mucho de ellos comenzaron a utilizar la Internet. Es importante recordar que estas personas están en línea desde 1983 y 1984.

 

Time: ¿Cómo es posible que estén en la red desde tan temprano?

 

BELEW: Bien temprano. Fueron pioneros.  Fueron de los primeros en utilizar tableros de mensajes computadorizados con palabras claves para acceder y en donde colocaban cosas como su ideología y sus anuncios. Lo que hacían con tanta efectividad era Facebook mucho antes que esa plataforma existiese.

 

Time: ¿Cómo entonces, encajan estos “Proud Boys”  en toda esta historia?

 

BELEW: Desde entonces al presente lo que vemos es un resurgir de algo que ha estado latente todo el tiempo. En ese sentido, los “Proud Boys” se han caracterizado como un grupo que se extiende entre las milicias y los grupos de lucha supremacista blanca.

 

Ellos creen en la superioridad de la cultura occidental en contraposición a otros lugares sobre los cuales piensan que son sucios y degradantes. No apoyan el Islam y tratan muchas veces a las mujeres con menosprecio.

 

Sobre lo que más me concierne es el comentario de Trump, haya sido en serio o como lo haya dicho; estoy segura que activistas de este movimiento de poder blanco lo escucharon y comprendieron que fue un llamado a las armas.

 

Esto se trata de un movimiento paramilitar que interpretan muy bien el significado de estar listo (“stand by”) dentro del contexto en una campaña militar. Él no dijo que se retiraran lo que tiene un sentido contrario. El significado de lo que dijo es que estén preparados. Eso fue como un tiro acertado para estos grupos. 

 

Hemos visto estos grupos incorporando ese mensaje con sus slogan e insignias. Lo retuitean constantemente. Para mí, no es tan solo acerca de los “Proud Boys”; son todos los grupos que pertenecen a esto. 

 

Time: El pasado miércoles, mientras él hablaba con periodistas, ¿no les dijo: quiénes quiera que sean, retírense?


BELEW: Lo importante es cómo se escuchó porque estoy segura que muy bien puede resultar en actos de violencia, y usted no puede contradecirse con una declaración como esa. También y no es por nada, pero un miembro de “Proud Boys” fue el responsable en organizar y unir militantes al rally de la ultra derecha en Charlottesville. Así que en términos de Trump, decir que no sabe, es un fracaso serio en su presidencia.

 

Time: ¿Cómo estos grupos de milicia se han expandido luego del ataque a la ciudad de Oklahoma comparado con la milicia que existía a principios en Estados Unidos?

 

BELEW: Muy buena pregunta. Definitivamente no. Describo la milicia a partir de 1990 en adelante. Lo que hemos visto en épocas pasadas eran las milicias a partir de la Segunda Enmienda a principios de la Nación. Estas no han existido sino luego del Acta Dick en 1903. Esa Acta incorporaba la milicia en la Guardia Nacional. Estaban reguladas. Historiadores expertos de Estados Unidos no reconocen la milicia de estos tiempos como una continuación de aquella tradición.

 

Time: ¿Qué pasa con la violencia racial de los vigilantes o justicieros en la era de Jim Crow? ¿Cómo se relacionan las milicias actuales con esa historia?

 

BELEW: Esto es parte de esa prolongación de la violencia vigilante con seguridad. Y por vigilante, simplemente me refiero a la violencia extralegal que intenta preservar el poder del status quo o el poder sistémico.

 

Con mis estudiantes universitarios, entramos muchas veces en ese debate para definir cuando algo de ser vigilante pasa a ser revolucionario, entendiendo hasta qué punto usted deja de apoyar el sistema de poder presente y comienza atentar contra él.

 

El movimiento de poder blanco en su mayoría es revolucionario. Y lo digo no con la connotación positiva, lo digo en el sentido que su propósito primordial siempre ha sido atacar el gobierno federal mucho antes de apoyarlo. 

 

Por eso creo que uno de los cuestionamientos que la gente debería hacerse es que en efecto estos grupos han salido para apoyar a Trump de algún modo, ¿qué van a hacer después de eso? Puesto que no creo que ninguno de ellos apoye genuinamente a ningún presidente.


Time: ¿Las guerras culturales que se iniciaron a finales de los setenta, ochenta y noventa han jugado un papel en avivar las llamas del movimiento del poder blanco?

 

BELEW: Sí y no. Aquellos que ingresan a este movimiento de poder blanco lo hacen porque entienden que no tienen espacio alguno en la nación. Parte de ello tiene que ver con sentirse sin representación cultural, tiene que ver además con el crecimiento del fundamentalismo, aspectos que decididamente no son la misma cosa. Entonces nos encontramos, por supuesto con la frustración post-Vietnam, frustración económica en general como algunas adicionales fuera del contexto histórico.

 

En la actualidad, una de las cosas de mayor interés que he encontrado en mis investigaciones es que lo que mejor predice el aumento en la actividad del Clan por ejemplo es la secuela de la guerra. Es más consistente que la pobreza, legislación sobre derechos civiles y  los aspectos sobre inmigración. Lo que mejor predice es la secuela de la guerra y no es que se trate de veteranos, todos nosotros somos más violentos luego de los acontecimientos de una guerra. Mis estudiantes no pueden decir o hablar de un momento sobre el cual no hayamos estado en guerra y cómo eso se traduce dentro del contexto histórico futuro es una gran pregunta.

 

Time: ¿Por qué este asunto de la guerra hace sentir a la gente de esa manera? ¿tendrá que ver por el deseo de algunos veteranos de re-ingresar?

 

BELEW: Esa es una pregunta que intento contestar en mi libro. Aparentemente hay muchas personas que nunca han estado ahí, en esas circunstancias, nunca han peleado pero sienten que la guerra es parte de su identidad, por lo que pienso que todo esto es en parte de cómo nuestra sociedad se moviliza alrededor de la guerra. Ser parte o estar en medio de la violencia nos devuelve el golpe a la Nación en formas que jamás podemos anticipar.

 

Time: ¿Ha tenido que luchar para dejar claros los hechos ante los mitos que a menudo encuentra con conceptos erróneos que intentan desacreditar la verdad?

 

BELEW: La gente por ejemplo tiene que comprender y analizar cuando leen sobre lo que llamamos “lobos solitarios”. Hay hechos como actos aislados e individuales de violencia, ataques políticos violentos y masivos. Pero no existen actos violentos del poder blanco definidos como un ataque individual de un lobo solitario porque en esencia no hablamos de un individuo sino de un movimiento.

 

Time: Los motivos de estos grupos de poder blanco ¿han evolucionado a través del tiempo?

 

BLELEW: Sí y no. Se dejan llevar por las frustraciones del momento y siempre están tratando de reclutar.

 

Time: Cuando habla que este movimiento de poder blanco está atento a los acontecimientos noticiosos, ¿habrán ejemplos que sobresalgan y se hagan notar?

 

BELEW: Pienso que la elección de Trump nos trajo Charlottesville, lo cual nos llevará sin duda a un próximo evento y así hasta el siguiente, puesto que nace de su propia naturaleza. Uno de los asuntos que más nos concierne hoy día es que estamos en presencia de un crecimiento sin paralelo de este movimiento en estos momentos. 


Va a seguir así hasta que logremos detenerlo.

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9/21/2020

Al-Qaeda norteamericano: QAnon

Fotografía: Marc Nozell

 

A poco más de 40 días del evento electoral más importante en la historia moderna en Estados Unidos, surge una nueva tendencia fundamentalista que se alimenta de la conspiración, la falsedad y la división.


Similar a lo que aprendimos dolorosamente décadas atrás como Al-Qaeda, estos movimientos de culto ven en la destrucción de la verdad el camino para atacar despiadadamente la sociedad, la diversidad religiosa y sexual incluyendo los estilos de vida que disfrutamos hoy día.


Si tomamos brevemente los precedentes de Al-Qaeda, encontramos que, tras la retirada de las tropas soviéticas en Afganistán al filo de 1988, Osama Bin Laden creó este grupo para convertir los países árabes en regímenes musulmanes estableciendo que Estados Unidos era su principal enemigo.


Han sido muchos los ataques y cientos de miles las muertes a manos de esta organización terrorista:


  • 26 de febrero de 1993: Seis personas murieron cuando una bomba en una camioneta explotó bajo las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York. Osama Bin Laden se vinculó a este ataque.

  • 25 de junio de 1996: Una bomba en un camión de combustible mató a 19 soldados estadounidenses y lesionó a casi 400 personas en la ciudad de Khobar, en Arabia Saudita. Osama Bin Laden se le refirió como el principal sospechoso.

  • 7 de agosto de 1998: Camiones bomba explotaron en las embajadas de Estados Unidos en Nairobi, Dar Es Salaam, causando la muerte de 224 personas. El presidente de Estados Unidos en aquel entonces calificó a Osama Bin Laden como el enemigo número 1 de Washington.

  • 12 de octubre de 2000: 17 marineros murieron como consecuencia de un ataque bomba contra el buque de guerra estadounidense Cole en el puerto yemení de Aden.

  • 11 de septiembre de 2001: Tres aviones comerciales fueron secuestrados, golpeando puntos claves en Estados Unidos, destruyendo las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York e impactando el Pentágono. Este ha sido el peor ataque directo a la nación norteamericana en su historia contemporánea. Un cuarto avión se estrelló en Pennsylvania muriendo todos sus pasajeros. En total murieron más de tres mil personas.

Esto es solo un pequeño recuento de los ataques más importantes registrados por este grupo.


El 2 de mayo de 2011, El presidente de Estados Unidos, Barack Obama le anunciaba a la nación y al mundo la muerte del fundador y líder de Al-Qaeda, en un operativo llevado a cabo por militares estadounidenses en Pakistán.


Según Carlos Rizowi, especialista en terrorismo, la muerte del líder de este grupo no se trataba de un golpe mortal, pero sí un efecto difícil de revertir—agregó.


Todo esto nos debe enseñar la peligrosidad de los discursos fundamentalistas que miran a una ideología como una filosofía de vida única y cuyos lazos con la violencia y el terror se sumaron a cientos de miles de víctimas incluyendo mujeres, niños, ancianos y soldados entre muchos otros.


Lamentablemente hay sectores que no aprenden de la historia. 


Este es caso de lo que les vengo hablar ahora: QAnon


Su nombre proviene de la autorización “Q” que tienen pocos funcionarios militares que supuestamente acceden información privilegiada y clasificada y al ser anónimo le agregan la marca: Anon.

 

QAnon es el término que incluye un sinnúmero de teorías de conspiración en Internet, que promulgan falsamente que este mundo está gobernado por un grupo de pedófilos que adoran el mal, conspiran en contra de Trump y al mismo tiempo son dueños de una red global de trafico sexual de menores.

 

Los seguidores de QAnon creen firmemente que entre este grupo de traficantes y adoradores están figuras como Hillary Clinton, Barack Obama al igual que un gran grupo de estrellas como Oprah Winfrey y Tom Hanks incluyendo personalidades religiosas como el papa Francisco. 

 

Afirman además que estas figuras de renombre matan y se comen a sus víctimas con el propósito de extraer de su sangre y un químico que prolonga la vida.

 

Para ellos, Donald Trump es el único que fue reclutado para que contendiera en la presidencia de 2016 con el objetivo de disolver esta conspiración criminal, acabando con su control político en los medios de comunicación para eventualmente hacer justicia.

 

Si piensan que todo esto es absurdo deben saber que, a mediados de agosto de este año, QAnon logró que Marjorie Taylor Grene, una simpatizante abiertamente declarada de QAnon en Georgia, ganara la elección en las primarias republicanas en un distrito estrictamente conservador, lo que constituye una victoria prácticamente segura en las elecciones del Congreso en noviembre. Trump la describió como la “futura estrella republicana”.

 

A pesar de lo absurdo de sus postulados, este culto de Internet en suelo norteamericano está lejos de disiparse. Hay otros candidatos al Congreso afines con esta ideología que muy probablemente puedan entrar en estas elecciones o quedarse en el ruedo político para una próxima vuelta.

 

Pero si pensábamos que esto se circunscribe únicamente a Estados Unidos, nos equivocamos. A pesar de que desde mediados de agosto del presente año Facebook anunció el cierre de más de 790 grupos, 100 páginas y 1,500 anuncios vinculados a esta teoría, aun hoy están más presentes que nunca, operando en redes sociales clandestinas desde América Latina.

 

El 28 de junio de este año se creó una página QAnon Costa Rica, con más de 6,700 seguidores. Esto fue investigado por el Diario costarricense La Nación.

 

Semanas después, 14 de julio de 2020, crearon QAnon Argentina con 4,283 miembros.

 

QAnon Colombia opera desde 9 de noviembre de 2020, con 1,700 miembros.

 

De la misma forma cuando se evaluaron estas páginas se revelaron grupos QAnon en México, Guatemala, Panamá, Brasil, Uruguay incluyendo uno en particular QAnon Latinoamérica con más de 4 mil m miembros.

 

Tal y como lo expresamos brevemente sobre los antecedentes de Al-Qaeda, grupos de esta índole profesan un culto equivocado y erróneo de la vida en sociedad, fundamentando su ideología en falsedades y teorías inconsecuentes y absurdas que dislocan la sensatez y la racionalidad.

 

La pretensión de estas fórmulas de conspiración similar a los fundamentalistas religiosos que creen que por medio del terror aglutinan y destruyen el marco de vida de occidente debe enseñarnos a estar atentos para rechazar estos cultos y discursos peligrosos en la vida en sociedad.

 

Aunque es sorprendente que esto suceda dentro de la nación norteamericana, nadie está exento. Esto puede insertarse fuera del territorio norteamericano como lo hemos visto.

 

Muchos de estos componentes están armados, inciden y operan de forma similar a aquellos que promulgan el Yihad en el medio oriente como vehículo de liberación.

 

Cuando le sumamos a un ente en Casa Blanca que se nutre de la mentira, el acoso y las aptitudes divisorias y raciales es como encender una pólvora que está a punto de explotar.

 

Seamos vigilantes, sensatos y libres para escoger. Seamos firmes en la denuncia y valientes en nuestro desempeño. 

 

El 3 de noviembre está cerca y lo puede cambiar todo. Está en nuestras manos.

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7/29/2020

Firme en condenar cualquier intento de discriminación


Mi postura es clara



Firme en condenar cualquier intento de discriminación racial que incluya el menosprecio a la raza, color de piel, creencia religiosa, orientación sexual, lugar de origen o nacionalidad, idioma o cualquier otra aspecto que se pueda interpretar como un intento de socavar la capacidad y la sensibilidad humana.

Condeno enérgicamente los recientes acontecimientos en donde un grupo de policías asesinó sin piedad a George Floyd en un claro menosprecio a la vida que ellos están obligados a proteger.

He visto y además los intentos de la administración actual en Estados Unidos enfocada en destruir, rechazar y atacar seres humanos por su nacionalidad, sin distinción de raza y por el hecho de no hablar el idioma inglés.

Al igual que los ataques constantes a la diversidad, personas cuyas afinidades sexuales difieren de la postura del estado en un intento de negarle sus derechos civiles, llevando casos a los tribunales. Gracias a Dios, recientemente esta misma administración tuvo una derrota apabullante y determinante en el Tribunal Supremo.

La postura del presidente norteamericano Donald Trump sobre naciones hermanas ha sido evidente. La Casa Blanca por su parte junto a senadores republicanos, ha sido defender sus ataques verbales en las redes sociales, excusándolo de cualquier vínculo de índole racial.

Cientos de años atrás familias y comunidades negras en Estados Unidos han sufrido los ataques más violentos por parte de gobierno, oficiales y comunidades racistas que han asesinado y torturado a mansalva a personas de esa población por el solo hecho de ser negros.

De esa misma forma han asesinado homosexuales, personas transexuales o de cualquier otra raza o nacionalidad que implique una amenaza a sus estilos de vida dentro de lo que ellos definen como la sociedad estadounidense.

Sin dejar escapar el acoso continuo a la inmigración, la destrucción de programas sociales para jóvenes y adultos (DACA) y el asecho a países con la demagogia y amenaza en tarifas, penalidades y ausencia de tratados que anteriormente formaban parte de una filosofía de paz global a través de occidente.

Pensaba equivocadamente que Estados Unidos jamás volvería atrás pero el documental de VICE sobre Charlottesville nos enseña que la lucha por los derechos civiles apenas comienza y que dichas afirmaciones en contra del color de la piel están tan latentes en esta administración como en aquella época. Es como si volviéramos a visitar la era de la segregación.

Vemos continuamente los visuales de mujeres blancas acosando a personas de otra raza o nacionalidad con amenazas y hasta a punta de pistola por el hecho nada más de ser diferentes.

Seducidos por un discurso racial que toca la fibra de una filosofía fascista, un sector de Estados Unidos pretende hacerle entender al mundo que Norteamérica es para los norteamericanos de la misma forma que Hitler quería Alemania para los alemanes.

Actualmente, para sorpresa de todos vemos a diario los vídeos de una conmoción social que similar a un encuentro civil armado y urbano el presidente ha inundado las calles de Portland, Chicago y otros sectores con mercenarios paramilitares con la excusa de restablecer el orden.

Atacan a manifestantes con gases lacrimógenos, veteranos que han intentado entrar en razón con estas tropas y lo que han recibido a cambio es un maltrato a golpes y gases en la cara sin dejar a un lado los actos violentos en contra de mujeres y periodistas.

Con esa misma excusa de evitar el traspaso o ataque a instalaciones federales lo cierto es que el entuerto norteamericano ha descartado el avance humanitario y por el contrario le ha dado la espalda a la desigualdad social, la pobreza y cuando se trata sobre el acoso de oficiales armados a comunidades negras e hispanas miran hacia el otro lado o defienden a sus oficiales.

Por otro lado la pandemia del COVID-19 sigue cobrando vidas humanas ante un escenario doloroso en donde la administración presidencial no ha establecido las medidas rigurosas de salubridad y seguridad en toda la Nación.

Con un constante asecho en las redes sociales, el presidente se ha escudado y ha atacado al Dr. Anthony Fauci quien es uno de los expertos de mayor prestigio en enfermedades infecciosas en todo el mundo y ha dado su vida profesional ante emergencias nacionales de esta índole.

Ante este curso de acción, varios estados han sufrido una segunda etapa de contagios que han sobrepasado los estimados positivos y fatalidades en muy poco tiempo.

Con la expresión tan desafortunada del principal exponente del gobierno norteamericano, Donald J. Trump donde dice que no se siente responsable, ha dejado de darle importancia a estas circunstancias médicas para dedicarse a restablecer su imagen y la atención en las redes sociales con el intento de acaparar audiencias en distintos estados.

Pero no ha podido toda vez que esos mismos componentes de gobierno se han negado a comparecer y la audiencia no ha estado disponible para aplaudir sus expresiones.

A 100 días apenas para la elección, este presidente a comenzado a destacar sobre el hecho de que si las votaciones se realizan por correo es seguro un fraude histórico y sin precedentes en toda la elección.

Como ven, comienza a preparar el camino para salir por la puerta ancha aunque pierda la contienda electoral.

Muchos piensan que a pesar que eso ocurriese, no se va a ir de Casa Blanca aludiendo esa misma excusa de fraude.

Ante ello, el pueblo estadounidense debe estar unido para hacerle frente y rechazar esas demostraciones de fuerza que pretenden obligar a los sectores que lo mantienen con vida, sigan siendo esclavos y cautivos de sus expresiones.

Es importante expresar a este punto que rechazamos esas posturas opresoras que son ejemplo de cuerpos de una milicia en países donde el poder y la libertad han sido sustituidos por una filosofía dictatorial que mancilla los derechos de una inmensa mayoría de seres humanos influyendo mujeres, ancianos y niños.

Y ante ello tenemos la esperanza que el esfuerzo del Partido Demócrata con su líder, Joe Biden pueda prevalecer y restablecer los valores, la paz ciudadana y el amor al prójimo que tanto anhelamos.

7/27/2020

Una nueva realidad nos ha enseñado a vivir de otro modo

En horas de la mañana, presto a comenzar mi jornada de trabajo.

Hemos aprendido a vivir de otra manera. 

En algunos casos, obligados a vivir dentro de un cautiverio auto impuesto por algo que jamás pudimos imaginar.

Pensar en películas donde el mundo está por acabarse o en los profetas evangélicos de la calle y sus altoparlantes vociferando sobre el final de los tiempos y de momento me digo: ¡coño!, — ¿habrá algo de verdad en todo eso?

Pero aun cuando me vienen a la mente esas imágenes, trato de no perder la esperanza o las ganas como decía Escalante.

Obviamente esto no es una película y ciertamente no vendrá ningún súper héroe para que nos rescate de esta tragedia humana.

En ese sentido, la única forma de asimilar esto es rescatándonos a nosotros mismos.

Aquí en Puerto Rico hemos regresado peligrosamente al principio. Hemos vuelto a comenzar de nuevo.

Semanas atrás el gobierno había controlado poco a poco la propagación de este virus.  

Pero la política, las fuerzas ocultas y privadas junto al flujo de capital que se mezcla con candidaturas en tiempos de elecciones lo cambian todo.

Transformaron el discurso nacional y nuestra gobernadora decidió abrir en gran medida la economía. 

Sin pensar en el aeropuerto o el desembarco de cruceros cuyos pasajeros y turistas en su mayoría han venido a refugiarse o tratarse en hospitales locales por los altos costos médicos en el extranjero.

Es decir, el gobierno decidió abrir con ciertos parámetros el comercio, las playas y ciertos escenarios públicos.

Las consecuencias no se hicieron esperar; el aumento en casos de COVID-19 ha sido extremadamente serio.

El haber abierto le dio alas a sectores de la población que comenzaron con tiendas y otras actividades sociales sin control, sin mascarillas, con un gobierno ausente en la imposición de multas sobre las normas de salubridad colocando a nuestro pueblo en peligro con un aumento en fatalidades e infectados por el contagio.

Hace apenas una semana o un poco más la gobernadora compareció públicamente para establecer nuevamente medidas de toque de queda y cierre obligado a comercios y establecimientos.

En ese sentido, el estado de gobierno ha sido torpe y se acomodó en su momento a las negociaciones de la empresa privada para lograr abrir la economía.

Ha sido tristemente una administración desarticulada en el manejo de beneficios a la población que se ha quedado sin sustento o sin garantías de empleo.

Hoy el equipo médico de la gobernadora le ha recomendado un cierre total por tres semanas. Cosa que su pudo haber evitado.

Es por eso que les digo que no se puede depender del gobierno.

Ustedes y Yo tenemos que estar atentos y aun cuando es extremadamente difícil manejar estas circunstancias, auto imponerse una disciplina de vida nos ayudará a sobrepasar esta crisis.

No hay alternativa.

En el extranjero, específicamente en Estados Unidos, 100 días faltan para una elección en la que se la va vida al pueblo norteamericano.

Una administración republicana cobarde, acomodaticia y sin voz.  Solo el eco de un comandante en jefe enfermo y racista que pretende perpetuarse en el poder.

Un presidente cuyo mensaje a la nación repetidamente es de índole racial, con insultos, culpas ajenas y excusas sobre una pandemia que le ha cobrado la vida a cientos de miles de norteamericanos.

Su ejercicio de poder se ha manifestado por ser un discurso racial que ha destruido relaciones entre naciones aliadas que hoy se distancian de sus expresiones y su filosofía de gobierno la cual ha mancillado lealtades y vínculos políticos históricos. 

La demagógica respuesta de un plan médico inexistente, la intención de construir un muro y el ataque constante a China, Méjico y Latinoamérica lejos de construir y ser ejemplo ha sido nefasta en el ejercicio de las libertades y las expresiones ciudadanas.

Nada más vean los visuales en Chicago y Portland sobre el manejo presidencial en militarizar las avenidas y los espacios públicos con la excusa de contener la violencia y el vandalismo.

Al menos muchos grupos republicanos han levantado su voz y están día a día en campaña para impedir que este hombre pueda revalidar. Y eso es un gran alivio.

Por lo pronto, aprendemos las lecciones de vida de todo este acontecer histórico.

Hemos aprendido a cuidarnos y ser juiciosos porque de esa forma cuidamos a nuestro prójimo.

Me he tomado unos días de descanso pero hoy comienzo nuevamente mi jornada.

A ustedes les pido que se cuiden. No tomen riesgos innecesarios. Sean juiciosos y no dejen de usar la mascarilla si salen de sus hogares o donde residen.

No pierdan la Fe y la esperanza.

Esto a la larga va a pasar.
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7/04/2020

Un verdadero líder dirige una nación, no la maltrata


De pronto miro lo que ocurre a mi alrededor y me pregunto —Dios mío, ¿hacia dónde vamos?

Cuando levanto la vista me doy cuenta que ya no comprendo el suelo norteamericano.

Cuatro años desde que Trump asumió la presidencia de Estados Unidos y las minorías, el color de piel y la diversidad incluyendo la raza, sigue siendo punta de lanza en esta administración para insultos y expresiones de índole racial.

Un ejemplo reciente fue el asesinato de George Floyd que indiscutiblemente ha colocado la presidencia en la era de la segregación racial.

El manejo tan incompetente de COVID-19 nos deja ver un presidente que lo único que piensa es en las encuestas y las elecciones.

Lo demás es colateral.

Tan reciente como la semana pasada, en un artículo publicado en el New York Times, relataba el hecho de pagos a talibanes para atacar tropas y soldados norteamericanos por el presidente ruso, Vladimir Putin.

De cierto modo, la Casa Blanca y la presidencia norteamericana vuelve a quedar en entredicho en materia de seguridad nacional.

Pero como todo en la vida, para el propio presidente todo esto es parte de un complot demócrata y las principales cadenas de noticias en la nación. 

No olviden que para él la prensa es el enemigo del pueblo norteamericano.

En 2016, sabíamos de antemano la amenaza real que representaba su presidencia en Estados Unidos y el mundo.

Un segundo término de este hombre no tan solo sería trágico sino catastrófico para todos los que descansamos en el bien común, la bondad, la equidad y el respeto.

Recuerdo sus expresiones desde que inició su campaña, la promesa de un muro y el desarrollo de un supuesto plan médico que sustituyera Obamacare.

Luego de su victoria, la amenaza real a la población musulmana, los inmigrantes, países como Haití y África no se hicieron esperar.

Su ausencia moral y su discurso se hizo evidente cuando pistoleros entraron a escuelas, asesinando maestros, niños y jóvenes.

La amenaza real que habíamos detectado de antemano se convirtió en un hecho a partir de 2016.

Sus expresiones sobre la protesta en Charlottesvillecon insignias Nazi y banderas confederadas que dejó una persona muerta, dejó entrever una nueva realidad política y racial en Estados Unidos.

Hace poco y ante los hechos que han sumergido a la nación en protestas masivas junto a los los ataques de policías a multitudes incluyendo periodistas, nos dejó maltrechos en términos de conciencia y emociones.

Perplejamente hemos visto un presidente pararse frente a una iglesia con la Biblia en la mano como si fuese el salvador de la humanidad norteamericana.

Nunca pensé que la hipocresía personal y política llegara a tanto pero me equivoqué.

Me resulta alentador sin embargo ver grupos republicanos que se han tirado públicamente incluyendo las redes sociales para repudiar al presidente norteamericano y su candidatura de cara a las próximas elecciones.

Un ejemplo de esto es el grupo “Republican Voters Against Trump" (Votantes Republicanos en contra de Trump— RVAT por sus siglas en inglés). 

Este grupo es una coalición de republicanos o ex republicanos o republicanos descontentos que no apoyan a Donald J. Trump para un segundo término en Casa Blanca.

Numerosos testimonios grabados en vídeo expresan la desilusión no tan solo con este presidente sino con un partido que le ha dado la espalda a los principios conservadores que una vez conformaron la filosofía ideológica del Partido Republicano.

Les invito a que visiten: https://rvat.org y vean personas que en un momento dado le dieron su apoyo a este presidente y hoy están convencidos que fue la peor decisión que tomaron en un momento dado. 

Además “The Lincoln Project” es un esfuerzo de ex miembros del Partido Republicano cuyas posiciones fueron claves y hoy a través de anuncios, postulan que tiene que haber un esfuerzo patriótico para derrotar a Trump. Si desean más información pueden visitar: https://lincolnproject.us .

En todo caso, distinto a 2016, el discurso presidencial tiene detractores republicanos que no suman uno ni dos; son miles.

Miles de seres humanos defraudados hasta la médula por un presidente que desconoce el verdadero significado de la Constitución, que se canta religioso cuando no lo es y cuyos prejuicios raciales sobre género, libertades de la mujer y la diversidad humana se han visto desplegadas como nunca antes.

En la actualidad cuando me fijo en el norte, fuera de mi terruño, aun con los problemas serios que tenemos aquí en Puerto Rico, veo una nación dividida y mancillada por una voz inequívocamente enferma y egoísta que pretende ensalzar el espíritu norteamericano de un modo nefasto y equivocado.

Nada más tenemos que ver las redes sociales a diario y escuchar cómo hablar en español en algunos lugares de la nación se ha convertido en algo proscrito y delictivo.

Algo que jamás pensé ver en vida, pero es así, desgraciadamente.

Guardo un gran respeto por los estadounidenses. No creo que la inmensa mayoría de los que viven allá fuera sean así. 

No guardan esos rencores infundados con el desprecio y las aptitudes tan desafortunadas que observamos constantemente desde Casa Blanca.

Sé por convicción propia que en su mayoría son gente buena y creen en las libertades y el respeto en común.

Falta poco para que llegue el momento de la verdad. 

Hay quiénes dicen que aunque pierda no se va a ir.

Si decidiera no irse si pierde esta contienda electoral va a ocasionar una conmoción social que no hemos visto en décadas. 

Lamentablemente hablamos de una persona que aunque se juega el todo por el todo, su afán con el poder y la victoria nublan la conciencia de miles de hombres y mujeres que lo siguen como corderos.

Aun cuando quiera permanecer en el poder, su derrota sería un punto de partida positivo para limpiar un legado negativo que ha dejado a Estados Unidos dentro de una incertidumbre internacional.

Un legado entrelazado con vínculos preocupantes con naciones que no son aliados y con una ideología carente de verdad, patriotismo y respeto a la inmensa mayoría de aquellos que no piensan como él.
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El comentario del presidente

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