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11/21/2020

Intento descabellado de Trump en revertir la victoria de Joe Biden y Kamala Harris.



Tan reciente como días atrás, el presidente norteamericano Donald J. Trump intervino con la Legislatura Estatal del estado de Michigan al invitar la delegación republicana a la Casa Blanca.


Como una nueva estrategia, este presidente pretende alterar el margen de 157 mil votos de diferencia que le dieron la victoria al presidente electo, Joe Biden y su compañera de papeleta, Kamala Harris.

 

Aun cuando esto resulta ser alarmante, desafiante además de irresponsable en una derrota que afortunadamente no podrán alterar, estos funcionarios republicanos emitieron una declaración por escrito una vez concluida dicha reunión:

 

"El proceso de certificación de Michigan debe ser un proceso deliberado libre de amenazas e intimidación. Las acusaciones de comportamiento fraudulento deben tomarse en serio, investigarse a fondo y, si se demuestran, enjuiciarse con todo el rigor de la ley. Y los candidatos que obtienen la mayor cantidad de votos ganan las elecciones y los votos electorales de Michigan. Estas son verdades simples que deberían brindar confianza en nuestras elecciones ", dijeron en un comunicado el líder de la mayoría republicana en el Senado de Michigan, Mike Shirkey, y el presidente de la Cámara, Lee Chatfield.

 

En ese sentido, se espera que a principios de la semana próxima estos funcionarios junto a su legislatura en Michigan, certifiquen los resultados ya escrutados dentro del proceso de votación.

 

Pero esto no termina aquí. Lo que el presidente intentó hacer con estos oficiales en Michigan, lo está planificando en otros estados buscando revertir los resultados y las intenciones de cientos de miles de votantes que rechazaron sus posturas.

 

Para desgracia del presidente Trump, ayer mismo se certificó finalmente los resultados en Georgia donde el 13 de noviembre de 2020, las cadenas principales de noticias les daban la victoria a los demócratas. Ese mismo día, Arizona se sumaba para elevar la ventaja de Biden a 306 en votos electorales de 232 votos del candidato republicano a la reelección.

 

Sin embargo, esas victorias no fueron suficientes para evitar el descrédito de Casa Banca y sus secuaces en el senado quienes se han negado aceptar el triunfo de Biden a La Casa Blanca.

 

Utilizando refuerzos de un equipo legal que poco a poco se ha desintegrado, han llevado demandas a todo el contingente de estados en que el candidato a presidente demócrata resultó victorioso.

 

Demandas que en su mayoría han sido desestimadas o retiradas por sus propios abogados.

 

Todo esto con el único propósito de interceptar el camino hacia una transición ordenada y pacífica en la que una nueva administración debería tener ya todos los recursos para asumir todos los poderes conferidos en la Constitución una vez se certifiquen los resultados.

 

Con la excusa de un fraude de proporciones nunca vistas y la teoría absurda y conspiradora de inundar equipos con logaritmos que solo se ven en películas de ciencia ficción, uno de sus principales abogados se expresó durante 45 minutos sin presentar absolutamente ninguna evidencia de fraude.

 

Una y otra vez, sus abogados han sido humillados en los tribunales al no poder presentar evidencia que apoye tales acusaciones. 

 

Pero el problema que supone estas expresiones de fraude es mucho más profundo que el ejercicio legal republicano que ha fracasado.

 

Utilizar el caos como estrategia apelando indirectamente al sector de extrema derecha con dichas expresiones no tan solo fragmenta la sociedad, sino que se cava una división profunda difícil de disipar.

 

Descansar en componendas dirigidas a impugnar la valides y destruir la confianza en los procesos democráticos es casi irreparable. 

 

Cuando la mentira y el engaño se apodera de la expresión nacional del gobierno es como un arma sin inscribir que apunta a las instituciones más sagradas del estado.

 

Cuando el propio presidente argumenta que el proceso electoral del pasado 3 de noviembre fue diseñado como parte de una conspiración demócrata para derrotarlo, evidentemente eso tiene un efecto destructivo sobre la legitimidad en las instituciones y los derechos que cobijan a cualquier ciudadano estadounidense.

 

Hablar de fraude sin evidencia no tan solo es peligroso, sino que puede encender una mecha dentro de un universo de votantes cuyas normas reales están sumergidas al amparo de un discurso violento, divisorio y racista.

 

Esconderse dentro de toda esa parafernalia legal y pretender anular la intención de millones de votantes es ridículo toda vez que los mismos funcionarios que han dirigido tales operaciones han rechazado cualquier insinuación de fraude o manejos ilegales con los sufragios electorales.

 

No poder comprender el alcance del rechazo ciudadano es enfermizo y se acerca a las tribulaciones de culto fanático e irracional cuyo desenlace ha sido trágico en la inmensa mayoría de las ocasiones.

 

Un rechazo masivo que logró alianzas jamás vistas en una contienda histórica y de esta magnitud.

 

El triunfo de Joe Biden se logró con grupos independientes, progresistas, republicanos y otros que marcaron la ruta hacia la presidencia junto a la primera mujer de raza negra como vicepresidente de la Nación.

 

Aquellos de nosotros que atesoramos la paz, la comprensión, un gobierno inclusivo, que atienda no tan solo esta crisis de pandemia sino la división sectaria en Norteamérica decimos que el BIEN triunfó. 

 

A la larga, esta maldad presidencial con todos sus componentes y protagonistas habrán de retirarse. Pero no se podrán ir sin enfrentar finalmente las consecuencias de sus actos y el daño que le han hecho a la Nación.

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10/17/2020

El comentario del presidente



He decidido traer este artículo o entrevista de Times por Olivia B. Waxman a la autora Kathleen Belew, faltando tan poco para las elecciones teniendo en cuenta la pertinencia de los comentarios del presidente y el eco ensordecedor en grupos de extrema derecha, quiénes lo apoyan. Es importante saber los precedentes y tener idea sobre qué hablamos cuando nos referimos a la extrema derecha o grupos de poder blanco que operan abiertamente para destruir y oprimir los derechos fundamentales de otros seres humanos.


Durante el pasado y posiblemente único debate presidencial, cuando el moderador Chris Wallace, le preguntó al presidente de Estados Unidos si “estaría dispuesto hoy en la noche, condenar la supremacía blanca y grupos paramilitares y pedirles que bajen la guardia”, para muchos, el presidente hizo todo lo contrario.


“Proud Boys, stand by”, dijo el presidente.

 

Como ha pasado en numerosas ocasiones en su presidencia, Trump intentó retractarse sobre esas expresiones indicándole a periodistas que “no conocía quiénes eran los “Proud Boys”, “pero quiénes quiera que sean, tienen que retroceder”.

 

Sin embargo, miembros de este grupo, “Proud Boys”, interpretaron las expresiones de manera distinta.

 

Dice la autora en las redes sociales, Kathleen Belew, escritora de varios temas incluyendo “Bring the war at home: White Power Movement and Patamilitary America” y quien es profesora de historia en la Universidad de Chicago, que las expresiones del presidente no la tomaron por sorpresa.

 

Lo que expresó el presidente fue un grito similar a un llamado a las armas, en otras palabras “luz verde lo que en esencia podría ser catastrófico”, terminó indicando la escritora.

 

Time habló con la autora sobre dicho grupo y todo lo que está detrás de esa organización. Indicó además que aunque los llamados “Proud Boys” fue el único grupo que se mencionó en el debate, esto es parte de movimientos que desde hace décadas sino generaciones siguen presentes. 


A continuación la entrevista:


Time: ¿Qué está sucediendo en nuestra historia norteamericana cuando grupos como “Proud Boys” comienzan a manifestarse?

 

BELEW: Justo después de la guerra de Vietnam, comenzó una intensa narrativa, la cual expresaba que el gobierno norteamericano traicionó precisamente a los soldados de Vietnam.

 

La extrema derecha utilizó ese discurso como punta de lanza para atraer a un gran sector de individuos que hasta entonces, jamás habían podido unirse o integrarse en una causa común.

 

Les hablo de “Klansman”, “Neo-Nazis”, Radical Tax Resister”, quienes eran seguidores de un culto religioso blanco denominado “Christian Identity” al cual pertenecían separatistas y supremacistas blancos. Todos ellos se unieron a finales de 1970 en lo que se llamó “White-Power Movement”en otras palabras movimiento de poder blanco.

 

 En 1983, en el “Aryan Nation World Congress”, algunas personas reportaron que hubo reuniones en donde activistas decidieron declararle la guerra al gobierno federal. Hubo cambios reales y tácticos luego de dichas reuniones. Estas personas comenzaron a poner su mira apuntando a las infraestructuras y agentes federales.

 

Para ellos en este punto no habría esperanza alguna dentro de cualquier cambio político. 

 

Los cambios que estos militantes querían eran en extremo a tal grado que pensaban que aun dentro de Reagan o cualquier otro ejecutivo político conservador, les sería imposible conseguir o llegar a sus metas.

 

De 1983 en adelante, hablamos de un movimiento que fundamentalmente se oponía a la democracia y a Estados Unidos como Nación. 

 

Cuando este movimiento hablaba de nacionalismo blanco, la nación sobre la cual se expresaban no era Estados Unidos, era la nación Aria. Algo que es fundamentalmente distinto, más violento y radical que el significado normal que la mayoría de la gente tiene.


Sabíamos que esto era algo mucho más violento y radical que cada cual pudiera interpretar sobre el nacionalismo.

 

Durante el periodo entre 1980 y 1990, estos movimientos comenzaron a tratar de transformar o cambiar la cultura con el propósito de atraer grupos más grandes. Uno de los primeros que se sumó fueron los “skinheads”(cabezas rapadas) a finales de los 80’s. 


Mucho más jóvenes que sus otros miembros, los “skinheads” al contrario de los demás, que en su mayoría venían de áreas rurales, llegaban de la ciudad. 


Lo próximo que sucede es la formación de milicias.

 

Time: ¿Cómo usted define milicia en este contexto?

 

BELEW: Aunque no están organizados por militares, lo que quiero decir es que a los efectos de ser paramilitares están caracterizados por uniformes militares, lenguaje militar, armamento, etc. Ellos tienden a estar bien organizados sobre todo en lo que se refiere a su oposición al gobierno federal y el apoyo visceral de poseer armas de fuego.

 

Además, este tipo de milicia de poder blanco le agregaría un montón de cosas, por ejemplo, el supuesto ataque a la tasa de natalidad blanca y cosas por el estilo.

 

A partir de 1990, las armas, es decir el armamento, sus miembros, la gente, el dinero fluyó de esta versión inicial del poder blanco para transformarse en lo que conocemos como milicias.

 

Lo que nos trae a 1995, con el ataque a ciudad de Oklahoma, el cual ha sido calificado como el acto deliberado con mayor número de muertes en territorio norteamericano entre Pearl Harbor y el 9/11.

 

Todavía hoy, la gente no entiende qué fue lo que ocurrió y cuál fue el significado de este acto de violencia. Ese ataque fue el trabajo en conjunto de un movimiento, no uno, en el que varias personas molestas o desafiladas con el sistema lanzaron este acto.

 

Time: ¿Cuál fue el motivo para tener ese edificio en la mira y qué significó para este movimiento de poder blanco?

 

BELEW: Les daba una ventaja dentro de su estructura. Tenía una fachada de cristal, y un lugar en que podían estacionar un camión. Como también, tenía muchos empleados del gobierno federal lo que implica que fue un ataque al gobierno federal.

 

Poco después de este ataque en la ciudad de Oklahoma, la milicia comenzó  a hacerse notar, mucho de ellos comenzaron a utilizar la Internet. Es importante recordar que estas personas están en línea desde 1983 y 1984.

 

Time: ¿Cómo es posible que estén en la red desde tan temprano?

 

BELEW: Bien temprano. Fueron pioneros.  Fueron de los primeros en utilizar tableros de mensajes computadorizados con palabras claves para acceder y en donde colocaban cosas como su ideología y sus anuncios. Lo que hacían con tanta efectividad era Facebook mucho antes que esa plataforma existiese.

 

Time: ¿Cómo entonces, encajan estos “Proud Boys”  en toda esta historia?

 

BELEW: Desde entonces al presente lo que vemos es un resurgir de algo que ha estado latente todo el tiempo. En ese sentido, los “Proud Boys” se han caracterizado como un grupo que se extiende entre las milicias y los grupos de lucha supremacista blanca.

 

Ellos creen en la superioridad de la cultura occidental en contraposición a otros lugares sobre los cuales piensan que son sucios y degradantes. No apoyan el Islam y tratan muchas veces a las mujeres con menosprecio.

 

Sobre lo que más me concierne es el comentario de Trump, haya sido en serio o como lo haya dicho; estoy segura que activistas de este movimiento de poder blanco lo escucharon y comprendieron que fue un llamado a las armas.

 

Esto se trata de un movimiento paramilitar que interpretan muy bien el significado de estar listo (“stand by”) dentro del contexto en una campaña militar. Él no dijo que se retiraran lo que tiene un sentido contrario. El significado de lo que dijo es que estén preparados. Eso fue como un tiro acertado para estos grupos. 

 

Hemos visto estos grupos incorporando ese mensaje con sus slogan e insignias. Lo retuitean constantemente. Para mí, no es tan solo acerca de los “Proud Boys”; son todos los grupos que pertenecen a esto. 

 

Time: El pasado miércoles, mientras él hablaba con periodistas, ¿no les dijo: quiénes quiera que sean, retírense?


BELEW: Lo importante es cómo se escuchó porque estoy segura que muy bien puede resultar en actos de violencia, y usted no puede contradecirse con una declaración como esa. También y no es por nada, pero un miembro de “Proud Boys” fue el responsable en organizar y unir militantes al rally de la ultra derecha en Charlottesville. Así que en términos de Trump, decir que no sabe, es un fracaso serio en su presidencia.

 

Time: ¿Cómo estos grupos de milicia se han expandido luego del ataque a la ciudad de Oklahoma comparado con la milicia que existía a principios en Estados Unidos?

 

BELEW: Muy buena pregunta. Definitivamente no. Describo la milicia a partir de 1990 en adelante. Lo que hemos visto en épocas pasadas eran las milicias a partir de la Segunda Enmienda a principios de la Nación. Estas no han existido sino luego del Acta Dick en 1903. Esa Acta incorporaba la milicia en la Guardia Nacional. Estaban reguladas. Historiadores expertos de Estados Unidos no reconocen la milicia de estos tiempos como una continuación de aquella tradición.

 

Time: ¿Qué pasa con la violencia racial de los vigilantes o justicieros en la era de Jim Crow? ¿Cómo se relacionan las milicias actuales con esa historia?

 

BELEW: Esto es parte de esa prolongación de la violencia vigilante con seguridad. Y por vigilante, simplemente me refiero a la violencia extralegal que intenta preservar el poder del status quo o el poder sistémico.

 

Con mis estudiantes universitarios, entramos muchas veces en ese debate para definir cuando algo de ser vigilante pasa a ser revolucionario, entendiendo hasta qué punto usted deja de apoyar el sistema de poder presente y comienza atentar contra él.

 

El movimiento de poder blanco en su mayoría es revolucionario. Y lo digo no con la connotación positiva, lo digo en el sentido que su propósito primordial siempre ha sido atacar el gobierno federal mucho antes de apoyarlo. 

 

Por eso creo que uno de los cuestionamientos que la gente debería hacerse es que en efecto estos grupos han salido para apoyar a Trump de algún modo, ¿qué van a hacer después de eso? Puesto que no creo que ninguno de ellos apoye genuinamente a ningún presidente.


Time: ¿Las guerras culturales que se iniciaron a finales de los setenta, ochenta y noventa han jugado un papel en avivar las llamas del movimiento del poder blanco?

 

BELEW: Sí y no. Aquellos que ingresan a este movimiento de poder blanco lo hacen porque entienden que no tienen espacio alguno en la nación. Parte de ello tiene que ver con sentirse sin representación cultural, tiene que ver además con el crecimiento del fundamentalismo, aspectos que decididamente no son la misma cosa. Entonces nos encontramos, por supuesto con la frustración post-Vietnam, frustración económica en general como algunas adicionales fuera del contexto histórico.

 

En la actualidad, una de las cosas de mayor interés que he encontrado en mis investigaciones es que lo que mejor predice el aumento en la actividad del Clan por ejemplo es la secuela de la guerra. Es más consistente que la pobreza, legislación sobre derechos civiles y  los aspectos sobre inmigración. Lo que mejor predice es la secuela de la guerra y no es que se trate de veteranos, todos nosotros somos más violentos luego de los acontecimientos de una guerra. Mis estudiantes no pueden decir o hablar de un momento sobre el cual no hayamos estado en guerra y cómo eso se traduce dentro del contexto histórico futuro es una gran pregunta.

 

Time: ¿Por qué este asunto de la guerra hace sentir a la gente de esa manera? ¿tendrá que ver por el deseo de algunos veteranos de re-ingresar?

 

BELEW: Esa es una pregunta que intento contestar en mi libro. Aparentemente hay muchas personas que nunca han estado ahí, en esas circunstancias, nunca han peleado pero sienten que la guerra es parte de su identidad, por lo que pienso que todo esto es en parte de cómo nuestra sociedad se moviliza alrededor de la guerra. Ser parte o estar en medio de la violencia nos devuelve el golpe a la Nación en formas que jamás podemos anticipar.

 

Time: ¿Ha tenido que luchar para dejar claros los hechos ante los mitos que a menudo encuentra con conceptos erróneos que intentan desacreditar la verdad?

 

BELEW: La gente por ejemplo tiene que comprender y analizar cuando leen sobre lo que llamamos “lobos solitarios”. Hay hechos como actos aislados e individuales de violencia, ataques políticos violentos y masivos. Pero no existen actos violentos del poder blanco definidos como un ataque individual de un lobo solitario porque en esencia no hablamos de un individuo sino de un movimiento.

 

Time: Los motivos de estos grupos de poder blanco ¿han evolucionado a través del tiempo?

 

BLELEW: Sí y no. Se dejan llevar por las frustraciones del momento y siempre están tratando de reclutar.

 

Time: Cuando habla que este movimiento de poder blanco está atento a los acontecimientos noticiosos, ¿habrán ejemplos que sobresalgan y se hagan notar?

 

BELEW: Pienso que la elección de Trump nos trajo Charlottesville, lo cual nos llevará sin duda a un próximo evento y así hasta el siguiente, puesto que nace de su propia naturaleza. Uno de los asuntos que más nos concierne hoy día es que estamos en presencia de un crecimiento sin paralelo de este movimiento en estos momentos. 


Va a seguir así hasta que logremos detenerlo.

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9/21/2020

Al-Qaeda norteamericano: QAnon

Fotografía: Marc Nozell

 

A poco más de 40 días del evento electoral más importante en la historia moderna en Estados Unidos, surge una nueva tendencia fundamentalista que se alimenta de la conspiración, la falsedad y la división.


Similar a lo que aprendimos dolorosamente décadas atrás como Al-Qaeda, estos movimientos de culto ven en la destrucción de la verdad el camino para atacar despiadadamente la sociedad, la diversidad religiosa y sexual incluyendo los estilos de vida que disfrutamos hoy día.


Si tomamos brevemente los precedentes de Al-Qaeda, encontramos que, tras la retirada de las tropas soviéticas en Afganistán al filo de 1988, Osama Bin Laden creó este grupo para convertir los países árabes en regímenes musulmanes estableciendo que Estados Unidos era su principal enemigo.


Han sido muchos los ataques y cientos de miles las muertes a manos de esta organización terrorista:


  • 26 de febrero de 1993: Seis personas murieron cuando una bomba en una camioneta explotó bajo las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York. Osama Bin Laden se vinculó a este ataque.

  • 25 de junio de 1996: Una bomba en un camión de combustible mató a 19 soldados estadounidenses y lesionó a casi 400 personas en la ciudad de Khobar, en Arabia Saudita. Osama Bin Laden se le refirió como el principal sospechoso.

  • 7 de agosto de 1998: Camiones bomba explotaron en las embajadas de Estados Unidos en Nairobi, Dar Es Salaam, causando la muerte de 224 personas. El presidente de Estados Unidos en aquel entonces calificó a Osama Bin Laden como el enemigo número 1 de Washington.

  • 12 de octubre de 2000: 17 marineros murieron como consecuencia de un ataque bomba contra el buque de guerra estadounidense Cole en el puerto yemení de Aden.

  • 11 de septiembre de 2001: Tres aviones comerciales fueron secuestrados, golpeando puntos claves en Estados Unidos, destruyendo las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York e impactando el Pentágono. Este ha sido el peor ataque directo a la nación norteamericana en su historia contemporánea. Un cuarto avión se estrelló en Pennsylvania muriendo todos sus pasajeros. En total murieron más de tres mil personas.

Esto es solo un pequeño recuento de los ataques más importantes registrados por este grupo.


El 2 de mayo de 2011, El presidente de Estados Unidos, Barack Obama le anunciaba a la nación y al mundo la muerte del fundador y líder de Al-Qaeda, en un operativo llevado a cabo por militares estadounidenses en Pakistán.


Según Carlos Rizowi, especialista en terrorismo, la muerte del líder de este grupo no se trataba de un golpe mortal, pero sí un efecto difícil de revertir—agregó.


Todo esto nos debe enseñar la peligrosidad de los discursos fundamentalistas que miran a una ideología como una filosofía de vida única y cuyos lazos con la violencia y el terror se sumaron a cientos de miles de víctimas incluyendo mujeres, niños, ancianos y soldados entre muchos otros.


Lamentablemente hay sectores que no aprenden de la historia. 


Este es caso de lo que les vengo hablar ahora: QAnon


Su nombre proviene de la autorización “Q” que tienen pocos funcionarios militares que supuestamente acceden información privilegiada y clasificada y al ser anónimo le agregan la marca: Anon.

 

QAnon es el término que incluye un sinnúmero de teorías de conspiración en Internet, que promulgan falsamente que este mundo está gobernado por un grupo de pedófilos que adoran el mal, conspiran en contra de Trump y al mismo tiempo son dueños de una red global de trafico sexual de menores.

 

Los seguidores de QAnon creen firmemente que entre este grupo de traficantes y adoradores están figuras como Hillary Clinton, Barack Obama al igual que un gran grupo de estrellas como Oprah Winfrey y Tom Hanks incluyendo personalidades religiosas como el papa Francisco. 

 

Afirman además que estas figuras de renombre matan y se comen a sus víctimas con el propósito de extraer de su sangre y un químico que prolonga la vida.

 

Para ellos, Donald Trump es el único que fue reclutado para que contendiera en la presidencia de 2016 con el objetivo de disolver esta conspiración criminal, acabando con su control político en los medios de comunicación para eventualmente hacer justicia.

 

Si piensan que todo esto es absurdo deben saber que, a mediados de agosto de este año, QAnon logró que Marjorie Taylor Grene, una simpatizante abiertamente declarada de QAnon en Georgia, ganara la elección en las primarias republicanas en un distrito estrictamente conservador, lo que constituye una victoria prácticamente segura en las elecciones del Congreso en noviembre. Trump la describió como la “futura estrella republicana”.

 

A pesar de lo absurdo de sus postulados, este culto de Internet en suelo norteamericano está lejos de disiparse. Hay otros candidatos al Congreso afines con esta ideología que muy probablemente puedan entrar en estas elecciones o quedarse en el ruedo político para una próxima vuelta.

 

Pero si pensábamos que esto se circunscribe únicamente a Estados Unidos, nos equivocamos. A pesar de que desde mediados de agosto del presente año Facebook anunció el cierre de más de 790 grupos, 100 páginas y 1,500 anuncios vinculados a esta teoría, aun hoy están más presentes que nunca, operando en redes sociales clandestinas desde América Latina.

 

El 28 de junio de este año se creó una página QAnon Costa Rica, con más de 6,700 seguidores. Esto fue investigado por el Diario costarricense La Nación.

 

Semanas después, 14 de julio de 2020, crearon QAnon Argentina con 4,283 miembros.

 

QAnon Colombia opera desde 9 de noviembre de 2020, con 1,700 miembros.

 

De la misma forma cuando se evaluaron estas páginas se revelaron grupos QAnon en México, Guatemala, Panamá, Brasil, Uruguay incluyendo uno en particular QAnon Latinoamérica con más de 4 mil m miembros.

 

Tal y como lo expresamos brevemente sobre los antecedentes de Al-Qaeda, grupos de esta índole profesan un culto equivocado y erróneo de la vida en sociedad, fundamentando su ideología en falsedades y teorías inconsecuentes y absurdas que dislocan la sensatez y la racionalidad.

 

La pretensión de estas fórmulas de conspiración similar a los fundamentalistas religiosos que creen que por medio del terror aglutinan y destruyen el marco de vida de occidente debe enseñarnos a estar atentos para rechazar estos cultos y discursos peligrosos en la vida en sociedad.

 

Aunque es sorprendente que esto suceda dentro de la nación norteamericana, nadie está exento. Esto puede insertarse fuera del territorio norteamericano como lo hemos visto.

 

Muchos de estos componentes están armados, inciden y operan de forma similar a aquellos que promulgan el Yihad en el medio oriente como vehículo de liberación.

 

Cuando le sumamos a un ente en Casa Blanca que se nutre de la mentira, el acoso y las aptitudes divisorias y raciales es como encender una pólvora que está a punto de explotar.

 

Seamos vigilantes, sensatos y libres para escoger. Seamos firmes en la denuncia y valientes en nuestro desempeño. 

 

El 3 de noviembre está cerca y lo puede cambiar todo. Está en nuestras manos.

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7/29/2020

Firme en condenar cualquier intento de discriminación


Mi postura es clara



Firme en condenar cualquier intento de discriminación racial que incluya el menosprecio a la raza, color de piel, creencia religiosa, orientación sexual, lugar de origen o nacionalidad, idioma o cualquier otra aspecto que se pueda interpretar como un intento de socavar la capacidad y la sensibilidad humana.

Condeno enérgicamente los recientes acontecimientos en donde un grupo de policías asesinó sin piedad a George Floyd en un claro menosprecio a la vida que ellos están obligados a proteger.

He visto y además los intentos de la administración actual en Estados Unidos enfocada en destruir, rechazar y atacar seres humanos por su nacionalidad, sin distinción de raza y por el hecho de no hablar el idioma inglés.

Al igual que los ataques constantes a la diversidad, personas cuyas afinidades sexuales difieren de la postura del estado en un intento de negarle sus derechos civiles, llevando casos a los tribunales. Gracias a Dios, recientemente esta misma administración tuvo una derrota apabullante y determinante en el Tribunal Supremo.

La postura del presidente norteamericano Donald Trump sobre naciones hermanas ha sido evidente. La Casa Blanca por su parte junto a senadores republicanos, ha sido defender sus ataques verbales en las redes sociales, excusándolo de cualquier vínculo de índole racial.

Cientos de años atrás familias y comunidades negras en Estados Unidos han sufrido los ataques más violentos por parte de gobierno, oficiales y comunidades racistas que han asesinado y torturado a mansalva a personas de esa población por el solo hecho de ser negros.

De esa misma forma han asesinado homosexuales, personas transexuales o de cualquier otra raza o nacionalidad que implique una amenaza a sus estilos de vida dentro de lo que ellos definen como la sociedad estadounidense.

Sin dejar escapar el acoso continuo a la inmigración, la destrucción de programas sociales para jóvenes y adultos (DACA) y el asecho a países con la demagogia y amenaza en tarifas, penalidades y ausencia de tratados que anteriormente formaban parte de una filosofía de paz global a través de occidente.

Pensaba equivocadamente que Estados Unidos jamás volvería atrás pero el documental de VICE sobre Charlottesville nos enseña que la lucha por los derechos civiles apenas comienza y que dichas afirmaciones en contra del color de la piel están tan latentes en esta administración como en aquella época. Es como si volviéramos a visitar la era de la segregación.

Vemos continuamente los visuales de mujeres blancas acosando a personas de otra raza o nacionalidad con amenazas y hasta a punta de pistola por el hecho nada más de ser diferentes.

Seducidos por un discurso racial que toca la fibra de una filosofía fascista, un sector de Estados Unidos pretende hacerle entender al mundo que Norteamérica es para los norteamericanos de la misma forma que Hitler quería Alemania para los alemanes.

Actualmente, para sorpresa de todos vemos a diario los vídeos de una conmoción social que similar a un encuentro civil armado y urbano el presidente ha inundado las calles de Portland, Chicago y otros sectores con mercenarios paramilitares con la excusa de restablecer el orden.

Atacan a manifestantes con gases lacrimógenos, veteranos que han intentado entrar en razón con estas tropas y lo que han recibido a cambio es un maltrato a golpes y gases en la cara sin dejar a un lado los actos violentos en contra de mujeres y periodistas.

Con esa misma excusa de evitar el traspaso o ataque a instalaciones federales lo cierto es que el entuerto norteamericano ha descartado el avance humanitario y por el contrario le ha dado la espalda a la desigualdad social, la pobreza y cuando se trata sobre el acoso de oficiales armados a comunidades negras e hispanas miran hacia el otro lado o defienden a sus oficiales.

Por otro lado la pandemia del COVID-19 sigue cobrando vidas humanas ante un escenario doloroso en donde la administración presidencial no ha establecido las medidas rigurosas de salubridad y seguridad en toda la Nación.

Con un constante asecho en las redes sociales, el presidente se ha escudado y ha atacado al Dr. Anthony Fauci quien es uno de los expertos de mayor prestigio en enfermedades infecciosas en todo el mundo y ha dado su vida profesional ante emergencias nacionales de esta índole.

Ante este curso de acción, varios estados han sufrido una segunda etapa de contagios que han sobrepasado los estimados positivos y fatalidades en muy poco tiempo.

Con la expresión tan desafortunada del principal exponente del gobierno norteamericano, Donald J. Trump donde dice que no se siente responsable, ha dejado de darle importancia a estas circunstancias médicas para dedicarse a restablecer su imagen y la atención en las redes sociales con el intento de acaparar audiencias en distintos estados.

Pero no ha podido toda vez que esos mismos componentes de gobierno se han negado a comparecer y la audiencia no ha estado disponible para aplaudir sus expresiones.

A 100 días apenas para la elección, este presidente a comenzado a destacar sobre el hecho de que si las votaciones se realizan por correo es seguro un fraude histórico y sin precedentes en toda la elección.

Como ven, comienza a preparar el camino para salir por la puerta ancha aunque pierda la contienda electoral.

Muchos piensan que a pesar que eso ocurriese, no se va a ir de Casa Blanca aludiendo esa misma excusa de fraude.

Ante ello, el pueblo estadounidense debe estar unido para hacerle frente y rechazar esas demostraciones de fuerza que pretenden obligar a los sectores que lo mantienen con vida, sigan siendo esclavos y cautivos de sus expresiones.

Es importante expresar a este punto que rechazamos esas posturas opresoras que son ejemplo de cuerpos de una milicia en países donde el poder y la libertad han sido sustituidos por una filosofía dictatorial que mancilla los derechos de una inmensa mayoría de seres humanos influyendo mujeres, ancianos y niños.

Y ante ello tenemos la esperanza que el esfuerzo del Partido Demócrata con su líder, Joe Biden pueda prevalecer y restablecer los valores, la paz ciudadana y el amor al prójimo que tanto anhelamos.

Intento descabellado de Trump en revertir la victoria de Joe Biden y Kamala Harris.

Foto: Elvert Barnes Tan reciente como días atrás, el presidente norteamericano Donald J. Trump intervino con la Legislatura Estatal del esta...