Siskel y Ebert no simplemente daban una calificación diferente. Defendían sus posiciones. Se cuestionaban. Se interrumpían. Se sorprendían ante la opinión del otro y, en ocasiones, parecían genuinamente desconcertados de que su compañero pudiera haber interpretado una película de una manera completamente diferente.
Aquello hacía que el espectador participara
Era como cuando dos amigos salen de una sala de cine después de haber visto una película y comienzan a discutir sobre ella.
Uno encuentra extraordinaria una escena que al otro le parece innecesaria
Uno defiende al director mientras el otro cuestiona sus decisiones.
Uno habla de las actuaciones y el otro de la historia.
Y precisamente en esa discusión aparece algo fundamental:
nuestra propia opinión comienza a definirse.
Las discusiones sobre películas que hoy forman parte de la memoria colectiva del cine ayudaron a convertir aquel programa en algo mucho más importante que una simple guía para decidir qué película ver.
El archivo de *Sneak Previews* incluye discusiones sobre películas y temas que abarcaron desde *One Flew Over the Cuckoo's Nest* y *Taxi Driver* hasta *Halloween*, *Apocalypse Now* y muchas otras producciones que posteriormente adquirirían un lugar importante dentro de la cultura cinematográfica. PBS conserva actualmente parte de ese archivo histórico.
Siskel y Ebert consiguieron algo poco común: hicieron que hablar sobre cine fuera también una forma de entretenimiento.
Roger Ebert y la vida detrás de la crítica
Décadas después, el documental *Life Itself*, dirigido por Steve James, recuperaría la vida de Roger Ebert desde una perspectiva mucho más íntima.
El documental, estrenado en 2014, está basado en las memorias de Ebert y recorre su trayectoria desde sus comienzos como escritor hasta convertirse en uno de los críticos cinematográficos más influyentes de Estados Unidos.
Ebert comenzó su carrera en el *Chicago Sun-Times* en 1967 y en 1975 se convirtió en el primer crítico cinematográfico en recibir el Premio Pulitzer.
Pero Life Itself no se limita a contar los reconocimientos profesionales.
Es, sobre todo, el retrato de un hombre.
Y es precisamente en esa parte donde el documental adquiere una dimensión mucho más profunda.
Ebert murió en 2013 después de una larga batalla contra el cáncer. Durante sus últimos años tuvo que enfrentarse a procedimientos médicos que transformaron radicalmente su capacidad para hablar y alimentarse.
Sin embargo, continuó escribiendo y comunicándose.
Su voz, en cierto sentido, cambió de medio.
Cuando ya no podía expresarse de la manera en que lo había hecho durante décadas frente a una cámara de televisión, utilizó la computadora y posteriormente Internet para continuar compartiendo sus pensamientos.
El hombre que había pasado buena parte de su vida hablando de películas encontró otra manera de seguir hablando.
Y quizás eso sea una de las cosas más conmovedoras de *Life Itself*.
No vemos solamente a un crítico enfrentándose a una enfermedad.
Vemos a un escritor intentando conservar aquello que siempre había considerado esencial: **su capacidad de comunicarse.**
El documental muestra esa última etapa con una franqueza considerable, incluyendo imágenes de sus tratamientos médicos y de sus últimos meses de vida.
Gene Siskel
Pero sería imposible hablar de Roger Ebert sin hablar de Gene Siskel.
Siskel murió en 1999 después de sufrir un tumor cerebral.
Su muerte puso fin a una de las asociaciones más singulares que haya producido la crítica cinematográfica en televisión.
Aunque ambos eran competidores profesionales y sus periódicos pertenecían a organizaciones rivales, aquella competencia terminó creando una de las parejas más reconocibles de la televisión estadounidense.
PBS describe a ambos como una dupla que trabajó junta desde 1975 y que terminó convirtiéndose en una referencia de la crítica cinematográfica televisiva.
Pero quizá la palabra “pareja” resulte insuficiente.
Eran dos críticos con personalidades diferentes que se necesitaban precisamente porque no pensaban igual.
La discusión era parte de la fórmula.
La diferencia de opinión era parte del espectáculo.
Y el espectador estaba allí para escuchar ambas posiciones.
Life Itself
Por eso Life Itself resulta mucho más que una biografía de Roger Ebert.
Es también una mirada hacia una época que estaba desapareciendo.
Una época en la que dos críticos podían sentarse frente a una cámara, hablar durante varios minutos sobre una película y conseguir que millones de personas se interesaran por lo que tenían que decir.
El documental muestra al Ebert periodista, al crítico, al amigo, al esposo y al hombre enfermo.
Pero también permite comprender algo sobre el legado de aquellos programas.
Ebert y Siskel no solamente nos enseñaron qué película les gustaba.
Nos enseñaron cómo discutir sobre una película.
Y esa diferencia es importante.
Una época que difícilmente volverá.
Hoy podemos encontrar miles de opiniones sobre una película.
Tenemos YouTube, podcasts, redes sociales, páginas especializadas, blogs y sistemas que agregan cientos de críticas para producir una puntuación colectiva.
Tenemos más información que nunca.
Pero tener más información no necesariamente significa tener mejores conversaciones.
Siskel y Ebert pertenecieron a una época en la que la crítica podía convertirse en un diálogo.
No necesitaban estar de acuerdo.
De hecho, muchas veces era precisamente su desacuerdo lo que hacía interesante el programa.
Ellos podían decirle al espectador que una película era buena o mala, pero lo verdaderamente importante era explicar **por qué**.
Y quizás esa sea la razón por la cual permanecen en la memoria de quienes los vimos.
Porque no solamente hablaban de películas.
Hablaban de nuestras propias reacciones frente a ellas.
Con el paso del tiempo, algunos programas adquieren una importancia que probablemente nadie imaginó cuando fueron creados.
Siskel & Ebert, así como Sneak Previews, pertenecen a esa categoría.
No porque hayan sido los únicos programas de crítica cinematográfica.
Sino porque reunieron algo difícil de repetir: dos personalidades distintas, dos maneras de entender el cine y una capacidad extraordinaria para transformar una conversación sobre películas en un acontecimiento televisivo.
Hoy tenemos más información que nunca. Podemos conocer en segundos lo que cientos de personas piensan sobre una película. Tenemos redes sociales, YouTube, podcasts, blogs y sistemas que convierten miles de opiniones en una puntuación.
Pero tener más información no necesariamente significa tener mejores conversaciones.
Siskel y Ebert entendieron algo que parece sencillo, pero que con frecuencia olvidamos: una opinión adquiere valor cuando somos capaces de explicar por qué pensamos de determinada manera.
Quizás por eso, tantos años después de su desaparición, todavía seguimos hablando de ellos.
Porque no solamente hablaban de películas.
Hablaban de nuestras propias reacciones frente a ellas.
Algunas veces la historia produce programas que pueden ser imitados.
Pero otras veces produce personas que no pueden ser reemplazadas.
Gene Siskel y Roger Ebert fueron, sin duda, dos de ellas.
Y quizás esa sea la razón por la que una conversación que comenzó hace décadas todavía continúa.
No solamente porque hablaban de cine, sino porque nos enseñaron a pensar mientras lo mirábamos.