Introducción
La figura de Carmen Yulín Cruz, exalcaldesa de San Juan, ha sido una de las más intensas y polarizantes de la política puertorriqueña reciente. Este ensayo reúne tres momentos escritos entre 2013 y 2018, revisados desde una misma pregunta: ¿cómo cambia nuestra percepción de un liderazgo político con el paso del tiempo, la experiencia y la distancia crítica?
Lo que comenzó como una lectura de esperanza terminó convirtiéndose en una reflexión más compleja sobre la imagen pública, el poder y la construcción del liderazgo político en Puerto Rico.
1. El triunfo inesperado de 2013
A siete meses antes de las elecciones, el Partido Popular Democrático lanzó su candidatura a la alcaldía de San Juan en un contexto de escepticismo generalizado. Su contrincante, el entonces alcalde Jorge Santini, parecía tener ventaja política y estructural.
Sin embargo, la campaña dio un giro inesperado. Carmen Yulín Cruz logró una victoria contundente que sorprendió a amplios sectores del país.
En aquel momento, su triunfo fue interpretado como una ruptura con el orden político tradicional. Sectores diversos, incluso más allá de su partido, vieron en ella una figura distinta, capaz de conectar con un país marcado por el desencanto.
Su vínculo con el movimiento estudiantil, su presencia en momentos de protesta y su discurso crítico frente a políticas de austeridad consolidaron una imagen de liderazgo cercano y desafiante. En su toma de posesión, incluso planteó la eliminación de la cuota universitaria y el restablecimiento de la autonomía de la Universidad de Puerto Rico, lo que reforzó su perfil como figura de cambio. Por un momento, su victoria fue leída como un símbolo de esperanza política.
2. La relectura del liderazgo en 2018
Cinco años después, esa misma victoria se observa desde otra perspectiva.
El contexto político que rodeó aquellas elecciones incluía un país desgastado por medidas económicas impopulares, debates sobre el modelo de gobernanza y un clima de desconfianza institucional.
En retrospectiva, surge una pregunta inevitable: ¿hasta qué punto aquella victoria fue solo el resultado de una ola de entusiasmo, y hasta qué punto respondió también a una construcción política más compleja?
A veces, las narrativas públicas funcionan como una pantalla perfectamente elaborada que impide ver la totalidad del fenómeno político.
Tras el huracán María en 2017, Carmen Yulín Cruz alcanzó una proyección internacional significativa, especialmente por sus intervenciones críticas hacia la respuesta del gobierno federal de Estados Unidos.
Sin embargo, esa visibilidad mediática fuera de Puerto Rico no siempre se tradujo en una consolidación política interna equivalente. Su figura comenzó a generar reacciones intensas y polarizadas: admiración profunda en unos sectores, rechazo igualmente marcado en otros.
En este punto, el liderazgo deja de percibirse solo como carisma o discurso, y comienza a entenderse también como estrategia, comunicación y construcción de imagen pública.
Tarima de la avanzada de Cruz durante el Paro General de Trabajadores en 2017.
Para esta fecha, su discurso se inclinaba hacia la confrontación,
marcando el inicio de su distanciamiento del liderato de su propio partido.
San Juan, 1 de mayo de 2017. Foto: José Carlo Burgos
3. Una experiencia personal y una mirada crítica (2017–2018)
El 1 de mayo de 2017, durante el paro general en Puerto Rico contra la Junta de Supervisión Fiscal, estuve presente en la avenida Ponce de León en Hato Rey. En medio de la cobertura del evento, intenté acceder a una tarima de prensa en la que se encontraba la alcaldesa. Tras verificar mi credencial, se me preguntó por el medio de comunicación. Al tratarse de un medio digital independiente, se me impidió el acceso.
Decidí retirarme y continuar la cobertura desde otro punto. Aquella decisión, aunque aparentemente menor, me permitió obtener otras imágenes que de otro modo no habría capturado.
Sin embargo, la experiencia dejó una impresión más amplia sobre la relación entre poder, acceso y comunicación en escenarios de crisis política.
Posteriormente, intenté gestionar apoyo para una exhibición fotográfica independiente, la cual no fue aprobada. Estas experiencias, vistas en conjunto, contribuyeron a una lectura más crítica del ejercicio del poder público y su relación con los espacios culturales y mediáticos.
Desde esa perspectiva, el liderazgo político no se evalúa únicamente por sus discursos, sino también por sus prácticas cotidianas y sus formas de interacción con distintos sectores.
4. Imagen pública, poder y percepción
Tras el huracán María, la figura de Carmen Yulín Cruz se consolidó como una de alto perfil mediático internacional. Sus expresiones críticas hacia la administración federal de Estados Unidos la situaron en el centro del debate público global.
No obstante, en el contexto local, esa visibilidad no siempre se tradujo en una aceptación política homogénea. Más bien, reforzó la polarización existente.
Esto plantea una paradoja frecuente en la política contemporánea: la distancia entre la proyección internacional de una figura pública y su impacto real en la política local.
La política no ocurre en el vacío. Se construye mediante estrategias, narrativas y formas de comunicación que operan tanto en lo simbólico como en lo institucional.
5. Reflexión final
En lo personal, mi mirada sobre Carmen Yulín Cruz ha evolucionado con el tiempo. La respeto como figura pública y como mujer. Sin embargo, mi percepción de su liderazgo se ha vuelto más crítica, no desde el rechazo absoluto, sino desde la observación de las tensiones entre imagen, discurso y realidad política.
No toda figura pública puede ser reducida a una sola interpretación. Pero sí es posible reconocer que el poder siempre se construye entre la percepción y la experiencia.
Epílogo (2026)
Años después de aquellos textos, la exalcaldesa ha continuado participando en el debate público puertorriqueño mediante intervenciones en medios de análisis político, incluso tras su salida del Partido Popular Democrático.
Aunque su influencia política ya no ocupa el mismo lugar central que en años anteriores, su figura sigue generando discusión y lectura crítica.
Más allá de su trayectoria futura, lo que permanece es la reflexión que su paso por la alcaldía dejó abierta: la distancia entre la imagen pública del liderazgo político y la complejidad real del ejercicio del poder en Puerto Rico.






