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1/02/2018

Documental: Life Itself


Dos críticos que transformaron la manera de hablar sobre cine en televisión. 1982.

Fotografía promocional de Gene Siskel y Roger Ebert. Dominio público, vía Wikimedia Commons.


Siskel y Ebert: una forma de hablar del cine que desapareció

La crítica de cine alcanzó un punto trascendental con dos comentaristas cuyo estilo transformó para siempre la manera en que analizamos y pensamos sobre una película.

Gene Siskel y Roger Ebert no fueron simplemente dos críticos de cine. Durante décadas se convirtieron en una referencia para millones de espectadores que esperaban escuchar sus opiniones antes de decidir si una película merecía ser vista.

Lo extraordinario era que no parecían estar dictando una clase sobre cine. Parecían dos personas que acababan de salir de una sala de cine y comenzaban a discutir apasionadamente sobre lo que acababan de ver.

Y cuando estaban en desacuerdo, aquello podía resultar todavía más interesante.

El comienzo de una fórmula diferente

La historia comenzó en Chicago en 1975, cuando la estación pública WTTW desarrolló un programa local de crítica cinematográfica producido por Thea Flaum.

El programa se llamó originalmente *Opening Soon at a Theater Near You* y comenzó como una emisión mensual local. Roger Ebert, crítico del *Chicago Sun-Times*, y Gene Siskel, crítico del *Chicago Tribune*, fueron sus primeros comentaristas.

Dos críticos.

Dos periódicos rivales.

Dos personalidades diferentes.

Y una misma pasión por el cine.

Después de sus primeras temporadas, el programa adoptó el nombre de *Sneak Previews* y comenzó a distribuirse nacionalmente a través de PBS. Para 1980 ya se había convertido en una serie semanal transmitida por más de 180 estaciones y en uno de los programas de entretenimiento de mayor audiencia en la historia de la televisión pública.

La fórmula era sencilla, pero extraordinariamente efectiva.

A través de fragmentos de las películas, Siskel y Ebert discutían sus méritos, sus defectos, las actuaciones, la dirección y todos aquellos elementos que podían convertir una película en una experiencia memorable o, por el contrario, en una decepción.

Y al final llegaba el veredicto.

A pesar de que en Sneak Previews todavía no utilizaban los famosos pulgares que posteriormente los harían mundialmente reconocibles, era un periodo en el que cada crítico daba un “Yes” o “No” a la película.

La razón también era sencilla.

La pregunta fundamental era: ¿vale la pena gastar nuestro tiempo y nuestro dinero para ir a verla?

El famoso “Two Thumbs Up” llegaría después, cuando Siskel y Ebert pasaron a la televisión sindicada. Fue entonces cuando aquel gesto terminó convirtiéndose en una de las marcas más reconocibles de la crítica cinematográfica en televisión.

Cuando dos críticos no estaban de acuerdo

Sin embargo, no estaba en el “Yes” o el “No”.

Estaba en la discusión.

Cuando coincidían, resultaba interesante conocer las razones.

Pero cuando discrepaban, el programa adquiría otra dimensión.

Siskel y Ebert no simplemente daban una calificación diferente. Defendían sus posiciones. Se cuestionaban. Se interrumpían. Se sorprendían ante la opinión del otro y, en ocasiones, parecían genuinamente desconcertados de que su compañero pudiera haber interpretado una película de una manera completamente diferente.

Aquello hacía que el espectador participara

Era como cuando dos amigos salen de una sala de cine después de haber visto una película y comienzan a discutir sobre ella.

Uno encuentra extraordinaria una escena que al otro le parece innecesaria

Uno defiende al director mientras el otro cuestiona sus decisiones.

Uno habla de las actuaciones y el otro de la historia.

Y precisamente en esa discusión aparece algo fundamental:

nuestra propia opinión comienza a definirse.

Las discusiones sobre películas que hoy forman parte de la memoria colectiva del cine ayudaron a convertir aquel programa en algo mucho más importante que una simple guía para decidir qué película ver.

El archivo de *Sneak Previews* incluye discusiones sobre películas y temas que abarcaron desde *One Flew Over the Cuckoo's Nest* y *Taxi Driver* hasta *Halloween*, *Apocalypse Now* y muchas otras producciones que posteriormente adquirirían un lugar importante dentro de la cultura cinematográfica. PBS conserva actualmente parte de ese archivo histórico.

Siskel y Ebert consiguieron algo poco común: hicieron que hablar sobre cine fuera también una forma de entretenimiento.

Roger Ebert y la vida detrás de la crítica

Décadas después, el documental *Life Itself*, dirigido por Steve James, recuperaría la vida de Roger Ebert desde una perspectiva mucho más íntima.

El documental, estrenado en 2014, está basado en las memorias de Ebert y recorre su trayectoria desde sus comienzos como escritor hasta convertirse en uno de los críticos cinematográficos más influyentes de Estados Unidos.

Ebert comenzó su carrera en el *Chicago Sun-Times* en 1967 y en 1975 se convirtió en el primer crítico cinematográfico en recibir el Premio Pulitzer.

Pero Life Itself no se limita a contar los reconocimientos profesionales.

Es, sobre todo, el retrato de un hombre.

Y es precisamente en esa parte donde el documental adquiere una dimensión mucho más profunda.

Ebert murió en 2013 después de una larga batalla contra el cáncer. Durante sus últimos años tuvo que enfrentarse a procedimientos médicos que transformaron radicalmente su capacidad para hablar y alimentarse.

Sin embargo, continuó escribiendo y comunicándose.

Su voz, en cierto sentido, cambió de medio.

Cuando ya no podía expresarse de la manera en que lo había hecho durante décadas frente a una cámara de televisión, utilizó la computadora y posteriormente Internet para continuar compartiendo sus pensamientos.

El hombre que había pasado buena parte de su vida hablando de películas encontró otra manera de seguir hablando.

Y quizás eso sea una de las cosas más conmovedoras de *Life Itself*.

No vemos solamente a un crítico enfrentándose a una enfermedad.

Vemos a un escritor intentando conservar aquello que siempre había considerado esencial: **su capacidad de comunicarse.**

El documental muestra esa última etapa con una franqueza considerable, incluyendo imágenes de sus tratamientos médicos y de sus últimos meses de vida.

Gene Siskel

Pero sería imposible hablar de Roger Ebert sin hablar de Gene Siskel.

Siskel murió en 1999 después de sufrir un tumor cerebral.

Su muerte puso fin a una de las asociaciones más singulares que haya producido la crítica cinematográfica en televisión.

Aunque ambos eran competidores profesionales y sus periódicos pertenecían a organizaciones rivales, aquella competencia terminó creando una de las parejas más reconocibles de la televisión estadounidense.

PBS describe a ambos como una dupla que trabajó junta desde 1975 y que terminó convirtiéndose en una referencia de la crítica cinematográfica televisiva.

Pero quizá la palabra “pareja” resulte insuficiente.

Eran dos críticos con personalidades diferentes que se necesitaban precisamente porque no pensaban igual.

La discusión era parte de la fórmula.

La diferencia de opinión era parte del espectáculo.

Y el espectador estaba allí para escuchar ambas posiciones.

Life Itself

Por eso Life Itself resulta mucho más que una biografía de Roger Ebert.

Es también una mirada hacia una época que estaba desapareciendo.

Una época en la que dos críticos podían sentarse frente a una cámara, hablar durante varios minutos sobre una película y conseguir que millones de personas se interesaran por lo que tenían que decir.

El documental muestra al Ebert periodista, al crítico, al amigo, al esposo y al hombre enfermo.

Pero también permite comprender algo sobre el legado de aquellos programas.

Ebert y Siskel no solamente nos enseñaron qué película les gustaba.

Nos enseñaron cómo discutir sobre una película.

Y esa diferencia es importante.

Una época que difícilmente volverá.

Hoy podemos encontrar miles de opiniones sobre una película.

Tenemos YouTube, podcasts, redes sociales, páginas especializadas, blogs y sistemas que agregan cientos de críticas para producir una puntuación colectiva.

Tenemos más información que nunca.

Pero tener más información no necesariamente significa tener mejores conversaciones.

Siskel y Ebert pertenecieron a una época en la que la crítica podía convertirse en un diálogo.

No necesitaban estar de acuerdo.

De hecho, muchas veces era precisamente su desacuerdo lo que hacía interesante el programa.

Ellos podían decirle al espectador que una película era buena o mala, pero lo verdaderamente importante era explicar **por qué**.

Y quizás esa sea la razón por la cual permanecen en la memoria de quienes los vimos.

Porque no solamente hablaban de películas.

Hablaban de nuestras propias reacciones frente a ellas.

Con el paso del tiempo, algunos programas adquieren una importancia que probablemente nadie imaginó cuando fueron creados.

Siskel & Ebert, así como Sneak Previews, pertenecen a esa categoría.

No porque hayan sido los únicos programas de crítica cinematográfica.

Sino porque reunieron algo difícil de repetir: dos personalidades distintas, dos maneras de entender el cine y una capacidad extraordinaria para transformar una conversación sobre películas en un acontecimiento televisivo.

Hoy tenemos más información que nunca. Podemos conocer en segundos lo que cientos de personas piensan sobre una película. Tenemos redes sociales, YouTube, podcasts, blogs y sistemas que convierten miles de opiniones en una puntuación.

Pero tener más información no necesariamente significa tener mejores conversaciones.

Siskel y Ebert entendieron algo que parece sencillo, pero que con frecuencia olvidamos: una opinión adquiere valor cuando somos capaces de explicar por qué pensamos de determinada manera.

Quizás por eso, tantos años después de su desaparición, todavía seguimos hablando de ellos.

Porque no solamente hablaban de películas.

Hablaban de nuestras propias reacciones frente a ellas.

Algunas veces la historia produce programas que pueden ser imitados.

Pero otras veces produce personas que no pueden ser reemplazadas.

Gene Siskel y Roger Ebert fueron, sin duda, dos de ellas.

Y quizás esa sea la razón por la que una conversación que comenzó hace décadas todavía continúa.

No solamente porque hablaban de cine, sino porque nos enseñaron a pensar mientras lo mirábamos.

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