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3/02/2026

Puerto Rico: una posesión norteamericana

U.S. Supreme Court, 1932

Front row: Justices Brandeis and Van Devanter, Chief Justice Hughes, and Justices McReynolds and Sutherland.
Back row: Justices Roberts, Butler, Stone, and Cardozo.
Courtesy of U.S. Supreme Court


Para aquellos que aún insisten en que Puerto Rico no es una colonia y mucho menos un territorio, quiero compartir un extracto de la decisión judicial del caso Domenech v. National City Bank, 294 U.S. 199 (1935):

"Puerto Rico, una posesión insular, al igual que un territorio, es una agencia del Gobierno Federal, carente de una soberanía independiente comparable con la de un estado, en virtud de la cual pueda imponer contribuciones. La autoridad para imponer contribuciones debe derivarse de los Estados Unidos. Sin embargo, al igual que un estado, aunque por razones diferentes, esa agencia no puede imponer contribuciones a una instrumentalidad federal. Un estado, aunque soberano, está impedido de hacerlo porque la Constitución requiere que no haya intervención de un estado en los poderes conferidos por el Gobierno Federal. Un territorio o posesión no puede hacerlo porque una dependencia no puede imponerle una contribución a un soberano. Es cierto que el Congreso puede consentir a la imposición de una contribución, pero la concesión de un poder general para imponer contribuciones no debe interpretarse como consentimiento. El privilegio solo puede ser conferido por una ley del Congreso que lo haga de manera clara y expresa".

La doctrina establecida en el caso Domenech, ratificada por el Supremo Tribunal Nacional, sigue vigente y no ha sido modificada hasta la fecha.

Desde entonces, Puerto Rico ha permanecido bajo esta estructura colonial, lo que ha llevado a una notable falta de facultades frente a un entorno político local incapaz de transformar nuestra situación ante el poder extranjero de los Estados Unidos.

Esta carencia de facultades se ha materializado en un estado de derecho que ha trastocado nuestros valores y nuestra voluntad, exponiéndonos a una subestimación colonial que, con el paso del tiempo, nos ha marginado e incluso despojado de nuestra historia. Este proceso de transculturación, que se extiende por más de un siglo, ha tenido un impacto profundo en la identidad puertorriqueña.

Es precisamente este proceso el que nos ha sumido en un curso imperial, cuyo dominio ha socavado nuestros preceptos y convicciones frente a un sistema de gobierno extranjero y racista. Hoy en día, esta narrativa se ha fortalecido, mostrando un poder omnipresente dentro de la esfera occidental.

Un ejemplo claro de esta situación lo encontramos en un mensaje presidencial, el cual ha servido como punta de lanza para la creación de una nueva nación cuyos valores sociales parecen haber humillado a Puerto Rico, sosteniendo un marco de desdén y estigma racial, representativo del estado actual de Estados Unidos. Esta ideología ha trascendido los límites de nuestro territorio.

Existen muchos ejemplos de esta realidad. Uno de ellos fue la respuesta que recibí a un artículo que escribí sobre inmigración. La respuesta fue la siguiente: Enlace al artículo. Los comentarios recibidos fueron los siguientes:

  • "GO HOME MEXICANS AND MUSLIMS!"
  • "Well, if illegal aliens had not attacked so many citizens, killing, raping, shooting police, then we could discuss that. Since they did that, the best thing is to remove them all from America and let them come in one by one fully vetted and only taking in the best of the best."

Asimismo, el comediante Tony Hinchcliffe se refirió a Puerto Rico como "literalmente una isla flotante de basura en medio del océano", durante un evento político de Donald Trump en el Madison Square Garden, en Nueva York, previo a las elecciones de 2024.

De manera irónica, en un evento celebrado en Nueva York, donde el 17% de la población puertorriqueña (aproximadamente 1 millón de personas) reside, el comediante dejó claro que, para él, Puerto Rico no es más que un desperdicio.

Aunque este incidente generó una ola de críticas desde el ámbito republicano, es evidente que, para esta administración, los epítetos y el desprecio hacia Puerto Rico se han convertido en parte del discurso que cuestiona nuestro origen, nuestra raza, y nuestra capacidad intelectual.

En este sentido, a pesar de que no estamos solos en esta disfunción política extranjera, como afirma el decreto judicial que citamos al inicio — que nos considera un ente soberano dentro de un ámbito territorial — la perpetuación de este régimen imperial representa una ruptura y destrucción de un sistema que ya no defiende la libertad ni el estado democrático como principios fundamentales de ley, orden y convivencia social.

2/15/2026

Trágicamente famosos en el mundo civilizado


Imagen de Mujer, Micrófono y Protesta. De uso gratuito. Antonio Cansino / Pixabay


Ernesto Sábato, en el prólogo del informe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), de septiembre de 1984, conocido como “Nunca Más”, al expresarse acerca de la dictadura militar instaurada desde 1976 en Argentina, dijo que esta contó “con el poderío y la impunidad del Estado absoluto, secuestrando, torturando y asesinando a miles de seres humanos”(Sábato, 1984).

Dentro de una sorpresiva ironía hemos sido testigos de dos asesinatos perpetrados por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE por sus siglas in inglés). No de inmigrantes sino de dos ciudadanos norteamericanos a plena luz del día. Ante la impunidad oficial que se desprende de la narrativa oficial es evidente que estamos en presencia de la evolución de un régimen que vive al amparo de tácticas represivas que han intentado destruir la libertad ciudadana y en este caso: la vida humana.

Un estado de derecho que a pesar de las excusas para seducir a sus fanáticos, albergar estrategias de conspiración como escudo no han podido esconder la verdad y mucho menos desvincularse de los hechos que han capturado toda la atención global. En ese sentido, poco a poco se ha instituido otra fuente, otra visibilidad socio política que sin duda le ha dejado claro al mundo que hechos como estos los “han hecho trágicamente famosos en el mundo civilizado” (Sábato, 1984).

Un estigma que se acelera gradualmente ante todo el marco neo político de una nación que ha puesto en entredicho los valores y los derechos humanos de cada cual. Los aranceles, la incursión del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE por sus siglas in inglés) y todo el precedente histórico que lo precede es mucho más que un cintilo de evidencia ante una destrucción social que vemos a diario en los medios nacionales.

No podemos olvidar las posturas del presidente norteamericano sobre ciertas naciones hermanas como por ejemplo Canadá, Europa y obviamente su inserción en Venezuela lo que ha sido evidente. Por su parte la reacción republicana en su mayoría ha sido defender sus ataques verbales en las redes sociales, excusándolo de cualquier vínculo de índole racial.

Cientos de años atrás familias y comunidades negras en Estados Unidos sufrieron los ataques más violentos por parte del gobierno, oficiales y comunidades racistas asesinando y torturando a mansalva a personas por el solo hecho de ser negros.

Del mismo modo, esta administración con la excusa del “Woke”  atacan constantemente a homosexuales, personas transexuales o de cualquier otra raza o nacionalidad que implique una amenaza a sus estilos de vida dentro de lo que ellos definen como la periferia o normativa social estadounidense.

Sin dejar escapar el acoso continuo a la inmigración, la destrucción de programas sociales para jóvenes y adultos (DACA) y el asecho a países con la demagogia y amenaza en tarifas, penalidades y ausencia de tratados que anteriormente formaban parte de una filosofía de paz global a través de occidente.

El documental de VICE sobre Charlottesville nos enseñó que la lucha por los derechos civiles apenas comienza y que dichas afirmaciones en contra del color de la piel están tan latentes en esta administración como en una época que equivocadamente pensamos que jamás se repetiría. Es como si volviéramos a visitar la era de la segregación.

Vemos continuamente los visuales de mujeres blancas acosando a personas de otra raza o nacionalidad con amenazas y hasta a punta de pistola por el hecho de ser diferentes. Seducidas por un discurso racial que toca la fibra de una filosofía fascista con la única pretensión de hacerle entender al mundo que Norteamérica es para los norteamericanos de la misma forma que Hitler quería Alemania para los alemanes.

Vemos a diario vídeos que nos exponen ante una conmoción social, encuentros civiles frente a un estilo de administración que sin duda ha inundado las calles de mercenarios paramilitares con la excusa de restablecer el orden.

Atacan a manifestantes con gases lacrimógenos, veteranos, quienes han recibido a maltrato a golpes y gases en la cara sin dejar a un lado los actos violentos en contra de mujeres, periodistas y otros profesionales que injustamente han perdido la vida.

Con esa misma excusa de evitar el traspaso o ataque a instalaciones federales lo cierto es que el entuerto norteamericano ha descartado el avance humanitario y por el contrario le ha dado la espalda a la desigualdad social, la pobreza y cuando se trata sobre el acoso de oficiales armados a comunidades negras e hispanas miran hacia el otro lado o defienden a sus oficiales.

Ante ello, el pueblo estadounidense debe estar unido para hacerle frente y rechazar esas posturas de fuerza y de una administración que pretende obligar a los sectores que lo rechazan, sean esclavos cautivos de sus expresiones y por ende de sus consecuencias.

Referencia

Sábato, E. (1984). Nunca Más. Argentina: CONADEP.

 

1/31/2026

“Pensé en cerrar el blog, pero entendí que aún tiene algo que decir —y yo también.”



 


José Carlo Burgos


“The Benefit of discipline in m eyes has always been that through discipline I get things done”— Joe Rogan Experience

 

Llevar a cabo este proceso es complejo, requiere tiempo y esfuerzo. Un proceso en el que la comunicación a pesar de ser un instrumento presto para disipar aquello que nos estremece o nos toca de cerca, en la realidad no alcanza las expectativas financieras trazadas.

Por lo que culpamos a la plataforma, las redes sociales o cualquier ámbito colateral que nos justifique a pesar de que sabemos muy dentro de nuestro ser que la culpa es nuestra. La ausencia de una disciplina firme y constante, la falta de seguimiento y el mantenimiento errático con esta plataforma nos ha provocado un sentido en el que finalmente justifique el cancelar nuestros objetivos. Por eso hace algún tiempo decidimos colgar los guantes.

Para nosotros, la remuneración económica se debía transformar en el campo principal, el objetivo más grande y el propósito de este espacio. Pero a pesar de su importancia, de cierto modo habíamos perdido el rumbo. Habíamos comenzado un proceso depresivo, sin deseos de lucha y mucho menos un sentido para evolucionar o escribir cualquier cosa.

No obstante, con el paso del tiempo decidimos hacer un alto. Reconciliamos nuestros haberes dentro de un solo propósito. Un propósito de vida. Una luz al final del túnel. Una esperanza para continuar. 

Continuar con nuestra voz y con nuestro estilo. Un desafío de comunicación que nos permitiría expresarnos y de paso tener la certeza de que nuestras palabras puedan servirles a otros para levantarse.

En ese sentido hemos reencontrado cierta disciplina, como afirma Rogan. Una que pueda materializar nuestras estrategias de comunicación para emprender otro acercamiento literario sin obviar las áreas técnicas que habíamos menospreciado y por ende se habían oxidado para procesar un cambio verdadero. 

El que esto se traduzca o no en dinero en estos momentos es secundario. Primero está nuestra voz. Un instrumento, un lenguaje escrito que hoy está frente a un mar de circunstancias que copan diariamente la información acerca de lo que sucede dentro y fuera de nuestro territorio. 

Una voz que pueda instrumentar no tan solo una opinión sino un modo de ser, vida y lenguaje y que de algún modo provea una sintonía con nuestros semejantes. Bajo esos preceptos hemos decidido continuar con esta plataforma. 

Eso es lo correcto. Rendirse no es opción. Sabemos que vivimos en un mundo, un universo puertorriqueño que cada día enfrenta numerosos desafíos. Y fuera de nuestro territorio, lo que hemos visto a través de los dispositivos electrónicos con respecto a Norteamérica nos obliga a repensar cuál o cuáles deberían ser nuestras posturas.

Al finalizar este cúmulo de ideas, quisiéramos agradecerles el tiempo que le nos dedican y si de algún modo alguna de ellas ha tenido un cauce dentro de sus pensamientos e ideas, entonces nuestro trabajo más allá de nuestra individualidad tiene un verdadero sentido de existencia que nos motiva y nos ayuda a seguir adelante.

Puerto Rico: una posesión norteamericana

U.S. Supreme Court , 1932 Front row: Justices   Brandeis   and   Van Devanter ,   Chief Justice   Hughes , and Justices   McReynolds   and  ...